Un solicitante de asilo estadounidense ha logrado permanecer en el Reino Unido durante más de un año con alojamiento y beneficios públicos, pese a que su petición fue rechazada oficialmente por el Ministerio del Interior. El caso de Olabode Shoniregun, de 27 años, ha generado alarma política y se ha convertido en un nuevo ejemplo del caos del sistema de asilo británico, según publica The Telegraph.
El inmigrante ilegal alegó ante las autoridades que huía de una supuesta persecución por ser «negro, judío y miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días». Tras su llegada al aeropuerto de Gatwick en octubre de 2024, fue alojado en hoteles para inmigrantes ilegales y recibió apoyo estatal. Sin embargo, su solicitud fue rechazada en junio del año pasado al considerarse «claramente infundada» bajo la legislación vigente.
A pesar de la orden de salida sin derecho a apelación, Shoniregun continuó recibiendo ayudas públicas y, según vídeos difundidos en redes sociales, llegó a percibir unas 400 libras (460 euros) al mes para manutención.
El Ministerio del Interior británico le ofreció en diciembre un programa de retorno voluntario que incluía 1.750 euros y un billete de vuelta a Las Vegas, donde reside su madre. No obstante, la aerolínea lo declaró «no apto para volar», lo que dejó su situación en un limbo administrativo.
El Consejo de Islington niega haberle concedido vivienda social o pagos directos y sostiene que solo presta «asesoramiento y apoyo humanitario». Por su parte, el Gobierno británico defiende que los retornos de inmigrantes sin derecho a permanecer «se han disparado un 23%».