
Francia vuelve a ser escenario de un ataque violento protagonizado por un inmigrante. Este miércoles, un joven turco de 18 años apuñaló a una profesora de inglés y a un estudiante de 16 años en el instituto hortícola Vert d’Azur de Antibes, en el sur del país. El agresor, identificado como Ekin A., fue detenido tras sembrar el pánico en el centro, donde se encontraban más de 250 personas.
La profesora, de 52 años, recibió varias puñaladas y permanece hospitalizada en estado grave, mientras que el alumno resultó herido leve. La intervención del director del centro, que logró calmar al atacante hasta la llegada de la policía, evitó una tragedia mayor.
El caso ha conmocionado a Francia no solo por la brutalidad del ataque, sino porque el agresor estaba fichado por apología del terrorismo y clasificado como «individuo S«, una categoría reservada a personas consideradas amenaza para la seguridad nacional. En 2024, las autoridades ya le habían incautado armas blancas, un chaleco antibalas y cuadernos con planes de ataque. Incluso se descubrió su obsesión con las masacres de Columbine y con el terrorista Anders Breivik, autor de la matanza de Noruega en 2011. Pese a ello, fue liberado tras pasar por un hospital psiquiátrico, lo que permitió que regresara a su antiguo centro para atacar.
La polémica se ha desatado en Francia: la líder del Reagrupamiento Nacional, Marine Le Pen, cuestionó que un individuo de nacionalidad extranjera, fichado y conocido por su radicalización, permaneciera en el país. «¿Qué hacía todavía en Francia?», escribió en redes sociales.