Alrededor de 200.000 personas llegaron a explorar activamente la posibilidad de dirigirse a Ceuta en los días anteriores al asalto migratorio masivo del pasado 30 de julio, cuando más de 80.000 inmigrantes consiguieron entrar ilegalmente en territorio español, según las cifras oficiales recogidas por Vozpópuli.
La estimación de los potenciales participantes fue publicada inicialmente por The Wall Street Journal y fuentes de seguridad consultadas por el diario en mención consideran que se trata de una cifra «muy aproximada» a la dimensión real de la movilización.
El fenómeno se alimentó principalmente a través de redes sociales, donde comenzaron a difundirse de forma masiva vídeos, instrucciones sobre rutas y mensajes que animaban a dirigirse hacia la frontera española.
Uno de los argumentos empleados en esas publicaciones hacía referencia a una sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones de quienes alcanzasen Ceuta y Melilla a nado. «No podrán ser devueltos», aseguraban algunos de los mensajes que circularon por las plataformas digitales.
La campaña tuvo una especial repercusión entre jóvenes marroquíes, aunque las fuentes de seguridad distinguen diferentes motivaciones entre quienes acudieron hacia la ciudad autónoma: desde personas que pretendían instalarse definitivamente en Europa hasta jóvenes que simplemente querían atravesar la frontera durante unas horas.
Las mafias aprovecharon la invasión
La movilización también ofreció una oportunidad a las redes dedicadas al tráfico de personas, que podían beneficiarse de una situación en la que miles de individuos presionaban simultáneamente sobre la frontera.
Cuanto mayor fuera la concentración de personas, mayor era la posibilidad de desbordar los dispositivos policiales y facilitar nuevas entradas clandestinas en territorio español, según las fuentes citadas. Los primeros síntomas de la crisis comenzaron a observarse a mediados de julio, cuando aumentaron los intentos diarios de acceso a Ceuta, especialmente por vía marítima.
En los días inmediatamente anteriores al 30 de julio, las imágenes de inmigrantes consiguiendo alcanzar territorio español comenzaron a hacerse virales y se multiplicaron las publicaciones que detallaban rutas y métodos para cruzar.
El presidente de Ceuta, Juan Vivas, llegó a advertir de que el ritmo había ascendido hasta unos 200 cruces diarios, antes de dispararse hasta aproximadamente 1.500 entradas el 29 de julio.
El Día del Trono desató el colapso
La situación terminó de desbordarse el 30 de julio, coincidiendo con el Día del Trono de Marruecos, una de las principales celebraciones oficiales del país vecino. Miles de personas se dirigieron entonces simultáneamente hacia Ceuta y durante varias horas la frontera española quedó sometida a una presión sin precedentes.
España terminó desplegando a las Fuerzas Armadas, reforzó los efectivos de la Guardia Civil y movilizó embarcaciones y buzos para vigilar el perímetro marítimo. Marruecos incrementó posteriormente sus propios controles en la zona fronteriza.
Sin embargo, para entonces más de 80.000 personas habían conseguido acceder ilegalmente a territorio español, según los datos oficiales citados por Vozpópuli.