
Un menor de 13 años apuñaló a dos alumnos este martes en el instituto Kingsbury, situado en el distrito de Brent, al noroeste de Londres, en un caso que ya investiga la unidad antiterrorista de la Policía Metropolitana. Los dos heridos, de 12 y 13 años, permanecen hospitalizados en estado grave tras el ataque, que se produjo dentro del recinto escolar.
El presunto agresor se encuentra detenido y bajo interrogatorio como sospechoso de intento de asesinato. Durante la agresión, según recoge la cadena pública BBC a partir de testimonios presenciales, el menor gritó «Allahu Akbar», extremo que la Policía no ha confirmado ni desmentido oficialmente.
Los agentes han recuperado un arma que consideran sospechosa y han destacado la actuación de una de las víctimas, que activó la alarma de incendios para alertar de lo que ocurría. Esa decisión permitió acelerar la respuesta del personal del centro y de los servicios de emergencia.
Aunque las autoridades no han declarado formalmente el incidente como atentado terrorista, la brigada antiterrorista ha asumido la dirección de la investigación al apreciar circunstancias que, a su juicio, justifican su implicación. Un portavoz policial ha asegurado que mantienen abiertas todas las hipótesis sobre la motivación del ataque mientras las pesquisas avanzan.
El instituto, con capacidad para unos 2.000 alumnos, mantuvo retenidos a los estudiantes durante horas después del horario habitual de salida para facilitar la toma de declaraciones. El diario Evening Standard relató escenas de angustia cuando, ya por la tarde, los menores abandonaron el edificio entre lágrimas y se reunieron con sus padres.
Diversos medios británicos han difundido versiones contradictorias sobre el perfil del detenido. Algunas informaciones, sin confirmación oficial, apuntan a que podría tratarse de un alumno de otro centro cercano o de un estudiante suspendido del propio Kingsbury. The Daily Telegraph sostuvo que el atacante habría sorteado la entrada principal, que estaba cerrada, y accedido al recinto tras escalar un muro.