LA DECISIÓN HA SIDO CALIFICADA DE «LOCURA WOKE» POR LOS CONSERVADORES ESCOCESES
Un museo de Escocia retira una momia egipcia de su exposición porque el fallecido no dio su consentimiento
Un museo de Escocia retira una momia egipcia de su exposición porque el fallecido no dio su consentimiento
La momia en mención. Redes Sociales.
Por LGI
24 de octubre de 2026

La aplicación de los nuevos criterios de corrección política al patrimonio histórico ha protagonizado una insólita controversia en Escocia. El Museo Kelvingrove de Glasgow ha decidido retirar de su exposición permanente una momia egipcia porque no existe constancia de que el fallecido autorizara la exhibición de sus restos mortales.

La decisión afecta a los restos de Nekht, un sacerdote del antiguo Egipto cuyo sarcófago llevaba años formando parte de la colección arqueológica de la institución. Junto a él, también han desaparecido de las vitrinas una cabeza momificada, una mano derecha procedente del Valle de los Reyes de Luxor y un pie.

En el lugar donde anteriormente podían contemplarse estos vestigios, los visitantes encuentran ahora un cartel que explica que los restos humanos han sido retirados como muestra de respeto hacia los fallecidos.

El museo exige el consentimiento de personas fallecidas hace miles de años

La organización Glasgow Life, responsable de gestionar el museo, ha justificado la decisión mediante una nueva política sobre la exhibición de restos humanos, vinculada a la actualización del Código de Ética del Consejo Internacional de Museos publicada en junio de 2026. Según sus responsables, los restos humanos únicamente deberían exponerse cuando exista consentimiento informado y documentado de la persona fallecida o, en determinadas circunstancias, de sus descendientes.

La aplicación de este criterio a las momias del antiguo Egipto plantea una dificultad evidente: resulta prácticamente imposible obtener el consentimiento documental de personas fallecidas hace milenios. La institución sostiene que su decisión responde a una concepción contemporánea del respeto a la dignidad humana y al tratamiento de los restos arqueológicos.

Los conservadores denuncian una «locura woke» que perjudica al conocimiento histórico

La retirada ha provocado críticas entre representantes políticos y visitantes que consideran que las nuevas exigencias éticas están desplazando la función educativa de los museos.

El portavoz de Cultura del Partido Conservador escocés, Murdo Fraser, ha calificado la decisión de «locura woke» y ha cuestionado que una institución cultural deba ocultar vestigios históricos por criterios de consentimiento imposibles de satisfacer.

La controversia enfrenta dos concepciones sobre la conservación del patrimonio: la que defiende limitar la exposición de restos humanos por razones de dignidad y la que considera que estas restricciones dificultan el acceso público al conocimiento de las civilizaciones antiguas.

El Museo Kelvingrove, que recibe aproximadamente 1,3 millones de visitantes anuales, alberga una de las colecciones culturales más importantes de Glasgow, con obras de artistas como Salvador Dalí y Vincent van Gogh.

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