«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El juez describió la escena como «una tragedia indescriptible»

Un refugiado sirio es condenado a 18 años de prisión por asesinar a su esposa delante de sus cuatro hijos, que resultaron heridos al intentar evitarlo

Policía en Países Bajos. Redes sociales

Un refugiado sirio ha sido condenado a 18 años de prisión por asesinar a su esposa delante de sus cuatro hijos en el pueblo holandés de Mierlo, en un crimen que el tribunal describió como «una masacre doméstica de una brutalidad estremecedora». La sentencia, dictada este miércoles por el tribunal de ’s-Hertogenbosch, pone fin a un caso que ha conmocionado a los Países Bajos por la violencia del ataque y por el papel clave que tuvieron los hijos de la pareja en el testimonio.

El condenado, identificado como Mohamed B., de 51 años, apuñaló once veces a su esposa Ayat, de 35, durante una discusión el 16 de marzo del año pasado. La mujer, que según el sumario pretendía divorciarse, intentó huir a la calle, pero se desplomó poco después y murió en brazos de su hijo mayor, de 12 años. Los cuatro menores —de seis, siete, nueve y doce años— presenciaron el ataque e incluso intentaron proteger a su madre, sufriendo heridas en el intento.

El juez describió la escena como «una tragedia indescriptible», relatando cómo los agentes encontraron a los niños cubiertos de sangre, llorando junto al cuerpo de su madre. El tribunal subrayó que los menores «vivieron algo que jamás debería formar parte de la experiencia de un niño» y que el daño psicológico causado será «irreparable».

Durante el juicio, Mohamed B. alegó que actuó en defensa propia, asegurando que su esposa lo había atacado primero lanzándole una lata y después blandiendo un cuchillo. Sin embargo, los magistrados desestimaron su versión, considerando más fiables los testimonios de los hijos, que coincidieron en que fue el padre quien tomó el arma y la utilizó contra la madre.

De acuerdo con la Agencia de Prensa Holandesa (ANP), la víctima sufrió 11 puñaladas profundas y 18 cortes adicionales en la cabeza, el cuello y la espalda. La brutalidad del ataque fue uno de los factores determinantes para que el tribunal impusiera una pena superior a la solicitada por la fiscalía.

Inicialmente, los fiscales habían pedido 15 años de prisión por homicidio, pero los jueces aumentaron la condena en tres años al considerar que el crimen fue premeditado y que dejó a los menores en una situación «de total desesperación». «El acusado destruyó su propia familia y privó a sus hijos de cualquier seguridad emocional», recoge el fallo.

El hombre fue arrestado poco después del crimen, en un callejón cercano a la vivienda familiar, con una maleta preparada y el teléfono móvil en la mano. Durante su declaración, aseguró no recordar bien los hechos y afirmó que «no quería matarla, solo marcharse». Los fiscales calificaron su testimonio de «teatral» y sostuvieron que el motivo real fue la negativa de su esposa a seguir bajo su control.

«Fue un acto de violencia machista motivado por la necesidad de dominio», afirmó la acusación, que destacó que Ayat «sólo quería separarse y comenzar una nueva vida».

Mohamed había llegado a los Países Bajos desde Siria en 2021, mientras que su esposa e hijos se reunieron con él a finales de 2023. Pocos meses después, la familia se vio envuelta en una tragedia que, según el tribunal, «marca de por vida a los cuatro niños que presenciaron el asesinato de su madre a manos de su padre».

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