Un repartidor extranjero ha sido juzgado en Suecia por abusar sexualmente de una niña de 11 años dentro de un ascensor. El hombre, que no posee la nacionalidad sueca, niega los hechos y ha intentado victimizarse acusando a la menor de racismo, según informa Apollo News.
Los hechos ocurrieron en un bloque de viviendas de Estocolmo durante un diciembre pasado. La madre de la niña pidió comida a través del servicio Foodora porque les faltaban ingredientes para cocinar. Cuando llegó el repartidor, la menor bajó a recibirlo. El hombre se ofreció a subir las pesadas bolsas hasta el apartamento.
Una vez dentro del ascensor, el individuo —de unos treinta años— presuntamente besó a la niña en la boca y en la mejilla, la tocó en los pechos y las nalgas, e intentó introducirle la lengua. Además, le pidió que lo añadiera en Snapchat, le quitó el teléfono y se agregó él mismo. Le preguntó si quería ser su novia.
Al llegar a la puerta del piso, la madre notó que su hija estaba visiblemente en shock y confrontó al repartidor, quien huyó del lugar. La mujer alertó inmediatamente a la policía. La niña declaró ante el tribunal: «Se sentía mal. Fue un sentimiento horrible».
El hombre niega rotundamente los abusos y afirma que ha sufrido actitudes negativas por parte de clientes suecos que «no les gustan los inmigrantes». Sin embargo, los investigadores encontraron su ADN en la mejilla de la menor, lo que contradice su versión.
La fiscalía considera el delito especialmente grave por la edad de la víctima y porque ocurrió en un espacio cerrado del que la niña no podía escapar. Además, el acusado ya tenía antecedentes: fue condenado anteriormente por ofrecer dinero a una mujer a cambio de sexo. La Fiscalía ha solicitado su expulsión del país tras la sentencia.