
Un solicitante de asilo marroquí de 22 años, ya detenido por una agresión sexual en Rotterdam, afronta ahora nuevos cargos por intento de asesinato y una segunda tentativa de violación tras una serie de ataques registrados en la ciudad neerlandesa.
Según la Fiscalía, el sospechoso protagonizó varios episodios violentos en la madrugada del 27 de febrero. En uno de ellos, atacó a una pareja que caminaba por la zona de Schoterboshof, donde golpeó brutalmente a un joven de 22 años antes de intentar agredir sexualmente a una mujer de 24.
Horas después, el mismo individuo habría abordado a una estudiante de 19 años en el distrito de Schiebroek, a la que amenazó con un cuchillo y trató de violar. Los gritos de la víctima alertaron a un vecino, cuya intervención forzó la huida del agresor.
El detenido residía en un centro de acogida en Hendrik-Ido-Ambacht, concretamente en el barco de asilo Bellriva, donde permanecía alojado en el momento de los hechos. Esta semana compareció ante un tribunal de Rotterdam, que ha ordenado su ingreso en prisión provisional durante al menos 90 días mientras continúa la investigación.
El caso ha generado una fuerte inquietud entre los vecinos y ha reabierto el debate sobre la gestión de los centros de acogida y la presencia de solicitantes de asilo procedentes de países considerados seguros, cuya probabilidad de obtener protección es reducida.
Tras los ataques, las autoridades locales han paralizado los planes de ampliación de plazas de acogida en la zona y han exigido mayor transparencia sobre el perfil de las personas alojadas.
El suceso se enmarca en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en ciudades como Rotterdam o Ámsterdam, donde en los últimos meses se han producido varios casos de violencia grave vinculados a solicitantes de asilo. Datos recientes reflejan además un deterioro en la percepción de seguridad, especialmente entre las mujeres, con un elevado porcentaje que afirma evitar determinadas zonas por miedo a sufrir agresiones.