«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Paradojas del asilo progresista

Un transgénero busca refugio de los EEUU de Trump en los Países Bajos y es alojada en un campo de inmigrantes ilegales con musulmanes: «Aquí pueden matarme»

Captura de pantalla de un vídeo publicado por @Sandervandam2. Redes Sociales.

Una persona trans procedente de Estados Unidos, que viajó a Países Bajos para solicitar refugio alegando discriminación bajo la Administración de Donald Trump, ha terminado en el centro de solicitantes de asilo de Ter Apel, uno de los símbolos del colapso migratorio neerlandés.

El caso fue recogido por el programa televisivo neerlandés PowNews, después de que se difundiera en redes sociales un fragmento de la entrevista. En él, la persona entrevistada denuncia que no se siente segura en el centro, donde convive con numerosos varones procedentes de países musulmanes del norte de África.

«Entre aquí y allí hay un grupo de argelinos y marroquíes, o quienes sean, que creen que las personas LGBT deben ser golpeadas», afirma durante la entrevista.

«Aquí pueden hacerme daño o matarme»

La persona entrevistada sostiene que su estancia en Ter Apel ha deteriorado gravemente su salud mental y que necesita abandonar el centro. «La situación que tenemos en Estados Unidos como persona trans no es buena, pero aquí pueden hacerme daño o matarme», declaró ante las cámaras.

El reportaje también incluye el testimonio de otro solicitante de asilo de apariencia norteafricana, que reconoce que el centro no es un entorno seguro para quienes viven allí.

La escena resume una de las grandes contradicciones del progresismo occidental: ciudadanos que huyen de países democráticos alegando discriminación terminan atrapados en sistemas de acogida saturados, compartiendo espacio con personas procedentes de culturas donde la homosexualidad o la transexualidad son rechazadas de forma mucho más dura que en Occidente.

Ter Apel, escaparate del fracaso migratorio neerlandés

El centro de Ter Apel lleva años en el centro de la polémica en Países Bajos por la saturación, los problemas de seguridad y las denuncias de incidentes vinculados a la convivencia entre solicitantes de asilo.

La difusión del vídeo en X comenzó con una publicación del usuario Sander van Dam, pero el caso ganó mayor visibilidad después de que la cuenta conservadora Visegrád 24 lo compartiera con sus seguidores.

La situación ha abierto un debate incómodo: Países Bajos se presenta como un país especialmente progresista y favorable a las minorías sexuales, pero su sistema de asilo coloca a esas mismas personas en centros donde conviven con grupos que pueden mantener códigos culturales profundamente hostiles hacia ellas.

La prensa británica ya había presentado a Países Bajos como refugio trans

A comienzos de año, diarios británicos como The Guardian y The Observer publicaron reportajes sobre personas trans estadounidenses que abandonaban Estados Unidos durante el mandato de Trump para buscar refugio en Países Bajos, presentado como un destino más seguro y tolerante.

Uno de esos casos fue el de Jane-Michelle Arc, una persona trans de 47 años y trabajadora del sector tecnológico en San Francisco, que también acabó en el centro de Ter Apel.

Según ese testimonio, había sufrido hostigamiento en Estados Unidos tras la llegada de Trump al poder, pese a residir en San Francisco, una de las ciudades más progresistas del país.

Sin embargo, esos reportajes apenas abordaban la realidad cultural de muchos de los solicitantes de asilo que comparten espacio en los centros neerlandeses, procedentes de países africanos o de zonas marcadas por dictaduras, guerras o sociedades mucho más conservadoras.

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