
Un tribunal alemán ha destapado un entramado organizado mediante el cual solicitantes de asilo de origen turco adquieren expedientes judiciales falsificados para simular persecución política y evitar su deportación. En una reciente resolución, el Tribunal Administrativo de Gelsenkirchen ha documentado cómo estos solicitantes presentan documentos aparentemente oficiales —con números de caso y registros en el sistema judicial turco— que, en realidad, no responden a procedimientos reales.
Los jueces concluyen que estas «persecuciones compradas» no cumplen los requisitos legales para obtener protección internacional. El caso analizado gira en torno a un ciudadano turco que alegó persecución por motivos políticos, citando su origen kurdo y supuestos abusos por parte de las autoridades. Sin embargo, las autoridades alemanas detectaron múltiples incoherencias en su relato.
Entre las pruebas aportadas figuraban registros de la base de datos judicial turca con cargos por insultar al presidente y difundir propaganda terrorista. No obstante, los hechos que sustentaban esas acusaciones se habrían producido después de su llegada a Alemania, lo que levantó sospechas inmediatas.
Los informes periciales incorporados al proceso apuntan a la existencia de un mercado negro estructurado que ofrece expedientes judiciales «a medida» para reforzar solicitudes de asilo. Estos documentos incluyen órdenes de detención, declaraciones policiales o informes médicos, diseñados para aparentar autenticidad.
En redes sociales como TikTok, incluso se han detectado anuncios que ofrecen este tipo de servicios. En ellos se promete la elaboración de «expedientes de asilo para todos los países», incluyendo documentación supuestamente validada dentro del sistema judicial turco.
Este fenómeno no sería exclusivo de Alemania. Informes previos en Suiza ya alertaban de prácticas similares. En 2023, un refugiado turco relató cómo otros compatriotas le pidieron contactos para obtener órdenes de arresto falsas con el objetivo de presentarse como perseguidos políticos, pese a tener motivaciones principalmente económicas.
La sentencia alemana refuerza así las advertencias sobre el uso fraudulento del sistema de asilo en Europa y pone de relieve la existencia de redes organizadas que buscan explotar los mecanismos de protección internacional. Finalmente, la solicitud del demandante fue rechazada por las autoridades judiciales.