Un grupo de seis inmigrantes —tres iraquíes y tres sirios— está siendo juzgado en Alemania por un violento asalto contra una familia propietaria de una joyería en la ciudad de Kassel, en un ataque que ha dejado a las víctimas arruinadas y con graves secuelas psicológicas.
Los acusados, de entre 24 y 30 años, irrumpieron en la vivienda familiar utilizando máscaras de payaso de terror, en una operación planificada al detalle que incluyó el uso de armas simuladas, bridas para inmovilizar a las víctimas y una ejecución coordinada del robo. Según la Fiscalía, los asaltantes ataron y amordazaron a varios miembros de la familia, incluidos familiares dependientes, antes de golpearles brutalmente y mantenerlos retenidos durante horas.
Cuando el propietario de la joyería llegó a la vivienda, fue encañonado y obligado a entregar las llaves de su negocio. Mientras parte del grupo vigilaba a los rehenes, otros se desplazaron al establecimiento, de donde sustrajeron oro, joyas y alrededor de 135.000 euros en efectivo. Las víctimas sufrieron lesiones de diversa gravedad, incluidos hematomas craneales, cortes y contusiones en el rostro, además de un profundo trauma psicológico.
El impacto del ataque ha sido devastador: la familia ha perdido su negocio —que no estaba asegurado—, mantiene una deuda pendiente de 90.000 euros, ha tenido que vender su vivienda y abandonar la ciudad por miedo.
Durante el juicio, se ha puesto de relieve la extrema violencia del asalto, así como el grado de organización del grupo, que actuó de forma coordinada y con roles definidos. Uno de los acusados enfrenta además cargos adicionales por posesión de pornografía infantil.
En el proceso también han intervenido peritos psiquiátricos, que han señalado que varios de los implicados consumían habitualmente drogas y alcohol. Sólo uno de ellos —un ciudadano iraquí— ha sido considerado con responsabilidad penal disminuida.