«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La mayoría percibe ya a Emmanuel Macron como un riesgo para la democracia

Una encuesta sacude la política francesa: el 42% ya está a favor de las ideas de Le Pen y la mayoría defiende la deportación de inmigrantes ilegales

Le Pen y Bardella. Redes sociales

El último barómetro anual del instituto Verian para Le Monde ha confirmado un giro profundo en la manera en que la sociedad francesa percibe al Rassemblement National. A dos años de las legislativas anticipadas de 2024, que situaron al partido de Marine Le Pen muy cerca de acceder al poder, la derecha soberanista ha dejado de ser vista mayoritariamente como una amenaza para convertirse, para una parte creciente del electorado, en una opción de gobierno plausible.

Uno de los elementos más llamativos del sondeo es la normalización del RN como actor central del sistema político. El 42% de los franceses afirma hoy compartir sus ideas, frente al 29% que lo hacía antes de las presidenciales de 2022. No se trata sólo de un avance cuantitativo, sino de un cambio de naturaleza: el respaldo ya no responde principalmente a un voto de protesta, sino a la percepción de que el partido puede ofrecer soluciones concretas a problemas estructurales.

La encuesta refleja que más de cuatro de cada diez ciudadanos consideran que el RN estaría en condiciones de mejorar ámbitos como la seguridad, la reindustrialización, el funcionamiento de los servicios públicos o el poder adquisitivo. Este juicio positivo se extiende incluso más allá de su electorado tradicional. Entre los votantes de Les Républicains, un 46% cree que la formación liderada por Marine Le Pen o por Jordan Bardella gestionaría mejor el país que el actual Ejecutivo encabezado por Sébastien Lecornu.

Al mismo tiempo, el RN se reafirma como la principal fuerza de oposición. Un 34% de los encuestados lo identifica como el primer contrapoder frente al Gobierno, muy por delante de La France Insoumise, que se queda en el 21%. Su rechazo a sumarse al llamado «pacto de no censura» promovido por el Ejecutivo ha reforzado su imagen de partido ajeno a los consensos tradicionales, hasta el punto de que un tercio de los franceses lo considera «el único capaz de hacer política de otra manera».

Este desplazamiento se explica también por el desgaste de la figura presidencial. El estudio muestra que una mayoría de ciudadanos percibe ya a Emmanuel Macron como un riesgo para la democracia, una valoración que sólo comparte el 31% cuando se pregunta por el RN. El miedo que durante décadas acompañó a la extrema derecha parece haberse trasladado, en parte, hacia el propio poder ejecutivo.

La convergencia ideológica entre la derecha clásica y la nueva derecha alcanza niveles inéditos. Dos tercios de los simpatizantes de Les Républicains verían con buenos ojos alianzas municipales con el RN, y el 75% ya no define al tándem Le Pen–Bardella como «extrema derecha nacionalista», sino como una «derecha patriótica». Esta evolución semántica refleja hasta qué punto se ha desplazado el centro de gravedad del debate político.

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