«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
sólo dos de los diez modelos analizados lograron cumplir con lo prometido

Una investigación revela que el 80% de los coches eléctricos más vendidos no cumple con la velocidad de carga prometida

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Un test independiente realizado por Auto Express ha revelado que la mayoría de los coches eléctricos más vendidos en Europa apenas alcanzan la velocidad máxima de carga que anuncian sus fabricantes. La investigación, llevada a cabo bajo condiciones controladas en un cargador ultrarrápido de 350kW, demuestra que sólo dos de los diez modelos analizados lograron cumplir con lo prometido. El resto, incluido el popular Tesla Model Y, ofreció un rendimiento muy por debajo de lo publicitado, alargando significativamente los tiempos de espera en los puntos de carga públicos.

Ni sostenibles, ni prácticos, ni eficientes. La nueva religión eléctrica vuelve a hacer aguas, esta vez con cifras y pruebas objetivas: la mayoría de los coches eléctricos más vendidos no alcanza nunca la velocidad de carga que las marcas prometen a bombo y platillo. La consecuencia directa es una: esperas más largas y frustración para los conductores, especialmente aquellos que no pueden cargar en casa y dependen de la red pública.

La prueba, realizada en el forecourt de Gridserve en Essex, Reino Unido, conectó cada vehículo a un cargador ultrarrápido de 350kW bajo condiciones controladas: baterías al 10-15%, temperatura ambiente de entre 13 y 14 grados y sin “preacondicionamiento” térmico previo. El objetivo: medir cuánto tardaban en alcanzar el 60% de carga y a qué velocidad media lo hacían.

El resultado demostró que sólo dos modelos —el Ford Capri y el Volkswagen ID.7 Tourer GTX— lograron alcanzar su potencia máxima declarada durante la prueba. El resto, incluido el omnipresente Tesla Model Y, fracasaron estrepitosamente. El caso de Tesla es especialmente significativo: prometía 250kW y sólo alcanzó 145kW, tardando 30 minutos en recuperar ese 60% de batería.

El Peugeot E-3008 se lleva la medalla a la ineficiencia: anunció una potencia de 160kW, pero en la práctica apenas llegó a 13kW, necesitando 38 minutos para cargar. Casi tres veces más que el Porsche Taycan, que, sin alcanzar sus anunciados 320kW (se quedó en 282kW), logró completar la carga en sólo 15 minutos.

«El test demuestra que la cifra máxima de carga que anuncian los fabricantes es exactamente eso: un máximo, muy lejos de representar la experiencia real del conductor», ha incidido Paul Barker, editor de Auto Express. Y ha recordado que muchos conductores llegan a los puntos de carga con niveles por encima del 80%, donde la potencia cae drásticamente y el tiempo de espera se dispara.

Desde el lobby eléctrico intentan matizar los resultados. Tesla, por ejemplo, culpa al hecho de que el vehículo no había sido “preacondicionado”, es decir, que la batería no estaba a su temperatura ideal antes de comenzar la carga. Pero esa excusa no cuela cuando se trata de reflejar el uso real: la mayoría de los usuarios simplemente enchufa el coche y espera resultados, sin entrar en tecnicismos.

La conclusión es evidente: la utopía eléctrica se tambalea cuando se enfrenta al uso real. Mientras las élites verdes y los burócratas de Bruselas impulsan la imposición forzada del coche eléctrico, los ciudadanos descubren que la experiencia dista mucho del paraíso prometido.

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