Una mujer alemana ha desviado 1,5 millones de euros de la empresa de su marido tras caer en una estafa sentimental orquestada por una red criminal con base en Costa de Marfil. El caso, que está siendo juzgado en Alemania, refleja el alcance de un fenómeno en expansión: mafias organizadas que operan desde el extranjero y que utilizan identidades falsas para manipular emocionalmente a sus víctimas y vaciar sus cuentas.
La mujer, madre de cuatro hijos y residente en Baviera, inició contacto con un supuesto militar llamado «Ruiz Calvo» a través de una plataforma de citas. Durante más de un año, y tras apenas dos conversaciones telefónicas, llegó a realizar hasta 39 transferencias a cuentas en Suiza. El dinero procedía directamente de la empresa de su marido, donde trabajaba como contable.
El engaño se mantuvo hasta septiembre de 2024, cuando la víctima comenzó a sospechar y decidió denunciar los hechos junto a su esposo. Para entonces, el dinero ya había sido transferido y distribuido entre los miembros de la red.
La investigación permitió identificar a uno de los implicados, un solicitante de asilo de origen marfileño que actuaba como coordinador logístico de la organización. El acusado, de 29 años, utilizaba decenas de cuentas bancarias y perfiles falsos para ejecutar las estafas. El tribunal alemán lo ha condenado a 18 meses de prisión por fraude organizado, aunque gran parte de la red sigue sin ser identificada ni detenida.
El entramado criminal habría afectado al menos a 17 víctimas en Alemania, con un sistema altamente sofisticado que incluía suplantación de identidad, ingeniería emocional y movimientos internacionales de dinero. Además, tras denunciar los hechos, la víctima volvió a ser objeto de un intento de fraude: recibió un mensaje de un falso agente de Interpol que le ofrecía recuperar el dinero a cambio de un pago adicional.
Las autoridades advierten de que este tipo de redes, muchas de ellas con base en países africanos, están perfeccionando sus métodos gracias a nuevas tecnologías, incluyendo el uso de inteligencia artificial para crear identidades falsas más creíbles.
Alemania es uno de los países más afectados por este fenómeno. Sólo en 2025, las pérdidas asociadas a estas estafas alcanzaron los 380 millones de euros, concentrando la mayor parte del impacto en la Unión Europea. Las víctimas suelen ser personas vulnerables desde el punto de vista emocional, a quienes los estafadores manipulan durante meses para generar confianza antes de solicitar dinero.