
Una ONG llamada Beherzt y subvencionada por el Gobierno socialdemócrata alemán está colaborando con el grupo radical Antifa en Baja Sajonia para acosar a ciudadanos particulares de derechas ante el crecimiento de la formación AfD. La conexión entre ambos ha quedado evidenciada tras una serie de acciones coordinadas, donde la organización ha facilitado información sobre estos individuos y la agrupación extremista se ha encargado de acudir a sus domicilios.
Uno de los episodios más alarmantes se produjo el 1 de junio de 2024. Mientras la ministra del Interior del SPD, Daniela Behrens, entregaba en Ebsdorf el Premio Julius Rumpf y 10.000 euros a Beherzt por su «valiente compromiso en defensa de la convivencia democrática», a solo 15 kilómetros de allí, en las afueras de Bad Bevensen, un grupo de treinta encapuchados descendía de un autobús para señalar y agredir a un hombre al que identificaban como «colono étnico«. Equipados con pancartas, megáfonos y puños de bronce, irrumpieron en su propiedad, repartieron panfletos entre los vecinos y se enfrentaron violentamente con los residentes.
El término «colonos étnicos» es utilizado por Beherzt para referirse a familias de orientación conservadora y patriota que optan por establecerse en entornos rurales con la intención de preservar un estilo de vida tradicional. Según su discurso, estos grupos representan «una amenaza para la diversidad ideológica de la región», lo que para ellos justifica las acciones de acoso y exposición pública. No obstante, los afectados, entre ellos personas sin ninguna vinculación política, denuncian que están siendo perseguidos bajo pretextos ideológicos.
En este contexto, se han registrado al menos siete ataques organizados por Antifa entre 2023 y 2024 en Baja Sajonia. Estos operativos, llevados a cabo con un mismo patrón, incluyen la irrupción en viviendas privadas, la difusión de propaganda y la intimidación de los residentes. En todos los casos, se han empleado listas con datos personales filtrados previamente por Beherzt.
Uno de los testimonios más impactantes es el de Reinhard Neitzel, un hombre de unos 40 años que reside en una granja de la región. El 1 de junio de 2024, su hogar fue rodeado por activistas encapuchados que le acusaban de haber participado en una organización juvenil nacionalista en su adolescencia y de haber heredado un negocio familiar que vendía libros de contenido ideológico. Aunque Neitzel ha declarado que su librería ofrece textos de múltiples corrientes filosóficas, incluidas obras de pensadores de izquierda, y que nunca ha cometido ningún acto ilegal, la multitud le hostigó, le insultó y le agredió físicamente.