Un informe de la Oficina de Estadística de Austria ha desvelado que tres de cada cuatro hogares de Viena vinculados a inmigrantes procedentes de los principales países de origen de solicitantes de asilo dependen de ayudas públicas para salir adelante. El estudio concluye que únicamente el 25% de estas familias puede mantenerse con ingresos propios, lo que sitúa a la capital austriaca como la región con mayor dependencia del Estado.
El análisis examinó cerca de 103.000 hogares en los que residía al menos una persona con estatus de refugiado, solicitante de asilo o beneficiario de protección subsidiaria procedente de Siria, Afganistán, Irak, Irán, Somalia o Chechenia. A escala nacional, el porcentaje de hogares que no logra sostenerse sin prestaciones públicas se sitúa en el 47%, una cifra muy inferior a la registrada en Viena.
Para elaborar el informe, los estadísticos consideraron autosuficientes únicamente aquellos hogares cuyos ingresos procedían del trabajo, las pensiones, el seguro de desempleo o las prestaciones por enfermedad, excluyendo los subsidios de renta mínima y otras ayudas sociales similares. En contraste, entre los hogares austriacos sin antecedentes migratorios los niveles de independencia económica oscilan entre el 90% y el 93%, mientras que en Viena alcanzan aproximadamente el 86%.
Tras conocerse los datos, la ministra de Integración, Claudia Bauer, defendió la necesidad de acelerar la incorporación de los beneficiarios de protección internacional al mercado laboral. La responsable política afirmó que el Estado del bienestar debe servir para favorecer la autonomía económica y no para generar una dependencia permanente de las prestaciones públicas. Además, avanzó que el Gobierno reforzará las exigencias de integración y que quienes rechacen participar en las medidas obligatorias podrán ver reducidas sus ayudas.
Las autoridades también destacaron el efecto que tuvo la retirada del subsidio de renta mínima para las personas con protección subsidiaria en Viena. Según datos del Servicio Público de Empleo de Austria, el desempleo dentro de este colectivo cayó en más de un tercio después de endurecerse las condiciones de acceso a las prestaciones, algo que el Ejecutivo interpreta como una prueba de que una parte de los beneficiarios pudo incorporarse al mercado laboral.