Un hombre de 37 años y su pareja, una mujer de 27, han sido imputados en Francia por asesinato acompañado de actos de tortura y barbarie después de la muerte de un hombre de 47 años que fue brutalmente golpeado, agredido sexualmente y mutilado mientras parte de la agresión era grabada y difundida a través de Snapchat.
Los hechos ocurrieron durante la noche del 26 al 27 de agosto en Charleville-Mézières, en el noreste de Francia. La Fiscalía de Reims ha descrito el crimen como una «espiral de violencia más allá de toda comprensión».
La autopsia reveló que la víctima sufrió graves traumatismos en el rostro y el cuello, fracturas en las costillas, violencia sexual y mutilaciones genitales, según explicó el fiscal François Schneider. Los investigadores recuperaron además un vídeo en el que el hombre aparecía todavía con vida mientras recibía nuevas patadas en la cara. «Claramente no murió de inmediato», ha señalado el fiscal.
Una mujer alertó a la Policía después de ver el vídeo
El cadáver fue descubierto el 27 de agosto después de que una mujer contactara anónimamente con la Policía. La testigo explicó que acababa de ver en Snapchat un vídeo en el que un hombre estaba siendo violentamente agredido y permanecía tendido en el suelo. Además, aseguró haber reconocido la voz del agresor.
Los agentes consiguieron identificar a la víctima, que ya era conocida por las fuerzas de seguridad, y se desplazaron hasta su domicilio, donde encontraron su cuerpo sin vida. Varios vecinos declararon posteriormente haber escuchado fuertes discusiones entre las 3.00 y las 5.00 horas, franja horaria que coincide con la estimación inicial de la muerte.
Alcohol, cocaína y una menor de 17 años
Según las primeras pesquisas, aquella noche se encontraban en la vivienda la víctima, los dos acusados y una joven sin hogar de 17 años. Los cuatro habrían consumido grandes cantidades de alcohol, cocaína y una mezcla de cocaína con amoniaco conocida localmente como «C». La situación habría cambiado cuando la víctima supuestamente propuso a la mujer de 27 años mantener relaciones sexuales a cambio de droga.
Según el relato de la adolescente ante los investigadores, el hombre de 37 años reaccionó violentamente y acusó a la víctima de haber cometido violaciones. A partir de ese momento comenzó lo que el fiscal ha descrito como «una espiral de violencia más allá de toda comprensión».
La pareja habría golpeado repetidamente al hombre con patadas y diferentes objetos presentes en la vivienda antes de someterlo a graves agresiones sexuales. Parte de la escena fue grabada con un teléfono móvil.
La menor asegura que tuvo miedo y no participó
La joven de 17 años fue detenida inicialmente para ser interrogada, pero posteriormente quedó en libertad sin cargos. Declaró haber presenciado los golpes y parte de la violencia sexual, aunque aseguró que no intervino en las agresiones y que no llegó a ver la mutilación.
También manifestó que estaba aterrorizada. Según su testimonio, la pareja le quitó el teléfono y lo destrozó. Cuando fue localizada por los agentes llevaba ropa con manchas de sangre.
Los dos principales investigados, sin embargo, han intentado atribuir también responsabilidad a la menor. El hombre de 37 años ha reconocido haber ejercido violencia contra la víctima, pero sostiene que la adolescente también participó.
La mujer acusada ha afirmado además que la joven era violada diariamente por la víctima. La menor niega tanto haber participado en el crimen como haber sufrido esas supuestas violaciones, y los investigadores señalan que hasta el momento no han encontrado elementos que respalden esa acusación contra el fallecido.
Los investigadores sospechan que intentaron culpar a la menor
La Policía ha analizado intercambios de mensajes entre los dos acusados que, según la investigación, podrían indicar un intento de trasladar parte de la responsabilidad a la adolescente.
Las pesquisas deberán determinar también si la agresión fue completamente espontánea o si existió algún grado de planificación previa. Ambos miembros de la pareja fueron finalmente imputados por asesinato acompañado de torturas y actos de barbarie, un delito castigado en Francia con cadena perpetua.