La opacidad del régimen sirio vuelve a situarse en el foco internacional. La periodista alemana Eva Maria Michelmann permanece presuntamente detenida desde hace meses en una prisión de Alepo, sin que hasta la fecha se haya aportado ninguna prueba de vida.
Según ha denunciado su familia, existen «informaciones fidedignas» que apuntan a que la reportera se encuentra recluida en la ciudad del noroeste sirio, después de haber sido arrestada por las fuerzas de seguridad del país en enero.
El abogado de la familia, Frank Jasenski, ha señalado que Michelmann habría resultado herida durante una ofensiva militar antes de caer en manos de las autoridades. «Hasta ahora solo sabíamos que había sido detenida, pero no dónde», explicó.
Las investigaciones apuntan a que la periodista fue capturada el 18 de enero junto al reportero kurdoturco Ahmed Polad mientras ambos buscaban refugio en el contexto de los combates en la ciudad de Raqqa, tras la retirada de las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias.
Desde entonces, el silencio ha sido total. Michelmann, que trabajaba como freelance en Siria desde hacía más de un año, habría sido trasladada a Alepo en un vehículo de las fuerzas de seguridad. Según su entorno, «es un secreto a voces» dentro de la prisión que una periodista alemana se encuentra retenida allí.
El caso ha sido comunicado al Ministerio de Exteriores alemán, sin que por el momento haya trascendido ninguna confirmación oficial sobre su situación.
La organización Comité para la Protección de los Periodistas ya advirtió en marzo sobre la desaparición de Michelmann y su compañero, señalando que ambos fueron vistos por última vez cuando abandonaban un edificio vinculado a autoridades kurdas en medio de intensos combates.
Según los testimonios recogidos, Polad intentó retransmitir en directo lo que ocurría, pero las comunicaciones se interrumpieron cuando el edificio quedó rodeado por fuerzas armadas. Desde ese momento, no se ha vuelto a saber nada de ellos.
El coordinador del programa regional del organismo, Jud Hasan, ha instado a las autoridades sirias a aclarar de forma urgente el paradero de los periodistas, mientras la familia de Michelmann denuncia la falta total de información y exige una respuesta.
El caso refleja, una vez más, la fragilidad de la libertad de prensa en escenarios de conflicto y bajo regímenes opacos, donde periodistas y civiles pueden desaparecer sin dejar rastro, atrapados en estructuras de poder que operan lejos de cualquier control efectivo.