El líder del partido soberanista CHEGA, André Ventura, ha respondido con contundencia a la Comisión Islámica de Portugal, después de que esta advirtiera que abandonará el país si el Parlamento aprueba la prohibición del burka en los espacios públicos. Ventura instó a quienes no estén de acuerdo con las leyes portuguesas a «tomar un vuelo y marcharse», subrayando que «Portugal no tiene por qué adaptarse a costumbres contrarias a sus valores».
El dirigente de CHEGA ha reaccionado así a las declaraciones de representantes musulmanes que amenazaron con salir del país si la medida prospera. «Si prohíben el burka, tendré que irme», afirmó una mujer en declaraciones difundidas en redes sociales. Ventura, fiel a su estilo directo, ha replicado que «el aeropuerto de Portela está cerca», invitando a quienes no compartan la normativa a regresar «a Pakistán, Arabia Saudí o Marruecos, donde podrán vestir como deseen».
El proyecto de ley que restringe el uso del burka y otras prendas que oculten el rostro en lugares públicos ha generado un intenso debate en Portugal. Sus defensores argumentan que la medida busca garantizar la seguridad y la igualdad de género, mientras que sus detractores la consideran discriminatoria hacia las mujeres musulmanas.
Ventura, sin embargo, ha defendido que la iniciativa «no es una cuestión de religión, sino de principios básicos de convivencia». «Quien quiera vivir en Portugal debe aceptar las normas del país y respetar sus libertades», ha declarado el líder soberanista, recalcando que el uso del burka «no forma parte de la identidad portuguesa ni de la cultura europea».
El debate se enmarca en un contexto de creciente tensión entre la defensa de las tradiciones nacionales y las demandas de las comunidades islámicas residentes en Europa. De aprobarse la ley, Portugal se uniría a países como Francia, Dinamarca o Austria, que ya han prohibido el velo integral en espacios públicos.