El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha mostrado este sábado su apoyo explícito al expresidente de Brasil Jair Bolsonaro tras conocerse que la Justicia brasileña, controlada por de Lula da Silva y el juez Alexandre de Moraes, pretende imponerle el uso de una tobillera electrónica en el marco del juicio que busca inhabilitarlo políticamente.
Abascal ha denunciado el carácter arbitrario y vengativo de la persecución judicial contra el dirigente conservador brasileño. «De Moraes y Lula tienen motivos para estar preocupados. Lo demuestran con sus prácticas arbitrarias y criminales», ha señalado el líder de VOX en su perfil oficial en redes sociales.
De Moraes y Lula tienen motivos para estar preocupados. Lo demuestran con sus prácticas arbitrarias y criminales.
— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) July 19, 2025
Bolsonaro representa la dignidad y la integridad de una nación. A él lo quiere el pueblo; a ellos los repudian por corruptos y por encarcelar a brasileños inocentes. https://t.co/e7FGjyMWIZ
Para Abascal, Bolsonaro «representa la dignidad y la integridad de una nación». Y ha subrayado el respaldo popular del dirigente frente al descrédito del actual Gobierno brasileño: «A él lo quiere el pueblo; a ellos los repudian por corruptos y por encarcelar a brasileños inocentes».
El expresidente brasileño rechazó este viernes la orden judicial que le obliga a portar un dispositivo de control para vigilar sus movimientos, en el marco del proceso que le acusa de encabezar una supuesta trama para desconocer los resultados de las elecciones de 2022, que dieron la victoria a Lula.
Bolsonaro calificó la medida de «una suprema humillación» y denunció que todo el proceso tiene una motivación exclusivamente política: “La investigación del golpe es una investigación política. No hay nada concreto ahí”, declaró.
El exmandatario también defendió a su hijo Eduardo Bolsonaro, actualmente en Estados Unidos, a quien desde Brasil intentan responsabilizar de tensiones diplomáticas con Washington. “Mi hijo está en Estados Unidos luchando por la democracia y la libertad”, aseguró.
Bolsonaro, que ha reiterado que nunca ha pensado en abandonar Brasil ni en refugiarse en una embajada, calificó la ofensiva judicial como un intento deliberado de someterlo a una “humillación suprema” y de quebrar su voluntad política.
“Espero que el juicio sea técnico y no político”, insistió, dejando claro que lo que está en juego es la voluntad de millones de brasileños frente al acoso de un régimen al que ya solo sostiene el poder judicial y los aliados internacionales del Foro de São Paulo.