El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, decretó un nuevo estado de excepción por 60 días en ocho provincias y tres municipios del país, y oficializó un toque de queda nocturno que regirá del 17 al 30 de septiembre en cuatro provincias costeras, con miras a seguir haciendo frente a la crisis de seguridad causada por el narcotráfico en el país iberoamericano.
La medida, que entró en vigor tras la firma del decreto ejecutivo, busca enfrentar lo que el Gobierno califica como una «grave conmoción interna» provocada por el crimen organizado.
El estado de excepción abarca las provincias de El Oro, Esmeraldas, Guayas, Los Ríos, Manabí, Pichincha, Santa Elena y Santo Domingo de los Tsáchilas, así como los municipios de Camilo Ponce Enríquez (Azuay), Las Naves (Bolívar) y La Maná (Cotopaxi). Con esta decisión se suspende la inviolabilidad de domicilio, lo que permitirá a la Policía Nacional y a las Fuerzas Armadas realizar allanamientos inmediatos cuando existan indicios de delito, según fundamentó Noboa en el decreto.
El toque de queda nocturno, ya anunciado la semana pasada por el ministro del Interior, John Reimberg, se aplicará entre las 00:00 y las 05:00 en las provincias de El Oro, Manabí, Guayas y Los Ríos, y corresponde al tercero en lo que va de año. Anteriormente, en mayo se registró un toque de queda en nueve provincias que dejó más de 3.400 detenidos, mientras que el primero se extendió durante la segunda quincena de marzo en cuatro provincias.
Ecuador vive desde 2024 bajo un estado de «conflicto armado interno» declarado por Noboa para intensificar la lucha contra las bandas criminales, a las que el Ejecutivo pasó a denominar «terroristas».