El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil ha dado un nuevo paso en su ofensiva contra la familia Bolsonaro al ordenar este lunes el bloqueo de bienes y cuentas bancarias del diputado federal Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, actualmente residente en Estados Unidos. La medida, dictada por el magistrado Alexandre de Moraes, forma parte de la campaña de acoso judicial contra el bolsonarismo y sus principales líderes.
De Moraes acusa a Eduardo Bolsonaro de haber “incitado” a Washington a adoptar medidas contra el Gobierno brasileño y el propio STF. El diputado confirmó la orden de bloqueo durante una intervención en un pódcast, donde denunció la arbitrariedad de la decisión y anunció que seguirá luchando para “sacar a De Moraes de la Corte”.
La resolución del juez impide a Eduardo Bolsonaro realizar cualquier transacción económica, recibir donaciones o aportaciones, incluso a través del sistema brasileño de transferencias electrónicas pix.
Una persecución sin precedentes
Eduardo Bolsonaro había solicitado una excedencia parlamentaria precisamente por esta campaña de hostigamiento. Su excedencia terminó el domingo, pero el diputado anunció que no piensa renunciar a su escaño y que, gracias al receso parlamentario, podrá prolongar su ausencia legalmente durante algunos meses más.
En su retransmisión en directo, Eduardo advirtió a De Moraes: “Este es solo el principio, porque nuestro objetivo será sacarte de la corte”. Su mensaje responde al clima de tensión creado por los procesos judiciales abiertos contra Jair Bolsonaro por los sucesos del 8 de enero de 2023 en Brasilia y por la supuesta financiación desde Estados Unidos de sanciones económicas contra el país, una acusación más en la larga lista de pretextos utilizados por el STF para acallar a la oposición.
De Moraes, convertido en símbolo de la judicialización de la política brasileña, mantiene abiertas múltiples causas contra Jair Bolsonaro, miembros de su familia y decenas de simpatizantes, mientras su propia imparcialidad y abuso de poder son cuestionados por amplios sectores de la sociedad brasileña.
La decisión de asfixiar económicamente a Eduardo Bolsonaro, inhabilitándolo de facto para mantenerse como figura política, es vista por muchos como una advertencia al resto de líderes opositores que aún desafían el poder del STF.
En palabras del propio Eduardo Bolsonaro, “la revocación de mi visado en Estados Unidos y este paquete de sanciones es sólo el principio”. La resistencia al régimen judicial instaurado por De Moraes y sus aliados en el Supremo promete prolongarse en los próximos meses, mientras los soberanistas denuncian la deriva autoritaria del poder judicial brasileño.