El dictador venezolano Nicolás Maduro permanece recluido en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, en Nueva York, donde cumple prisión preventiva mientras avanza el proceso judicial abierto en su contra en Estados Unidos por cargos vinculados al narcotráfico y otras actividades criminales.
Según fuentes cercanas del ABC al entorno penitenciario, el exdirigente chavista se encuentra aislado en una pequeña celda de unos tres metros de largo por dos de ancho, equipada únicamente con una cama metálica, un lavabo, un retrete y una estrecha ventana por la que apenas entra luz natural.
Maduro permanece en la Unidad de Alojamiento Especial, el módulo de aislamiento del centro penitenciario, donde los internos pasan la mayor parte del tiempo encerrados y sólo pueden salir tres veces por semana durante una hora, siempre esposados y bajo vigilancia de los guardias. Durante ese breve tiempo pueden ducharse, realizar llamadas telefónicas o salir a un pequeño patio enrejado.
De acuerdo con los testimonios recogidos por ABC en el entorno de la prisión, el exmandatario pasa algunas noches gritando desde su celda, asegurando que ha sido secuestrado y repitiendo una frase que se ha convertido en habitual entre los internos del módulo: «¡Yo soy el presidente de Venezuela, me han secuestrado!». La escena contrasta con la imagen que proyectó durante años desde el palacio presidencial en Caracas, donde controló el poder durante más de una década.
El centro penitenciario de Brooklyn, donde permanece recluido desde el pasado 3 de enero tras su captura y traslado a Estados Unidos, es uno de los complejos federales más conocidos del sistema penitenciario estadounidense.
Por sus instalaciones han pasado en los últimos años figuras del crimen organizado, dirigentes políticos investigados y acusados en procesos federales de alto perfil. El complejo arrastra además una reputación problemática debido a deficiencias estructurales, falta de personal y denuncias recurrentes por las duras condiciones de reclusión, según distintos informes sobre el sistema penitenciario federal.
En el plano judicial, el caso avanza en los tribunales federales de Nueva York. Durante su primera comparecencia ante el juez, Maduro se identificó como «presidente de la República de Venezuela», aseguró que había sido capturado de forma ilegal y se declaró inocente de las acusaciones.
La Fiscalía estadounidense lo acusa de narcoterrorismo, conspiración para introducir cocaína en Estados Unidos y delitos relacionados con armamento, cargos que podrían suponer décadas de prisión en caso de condena.
Mientras sus abogados preparan la estrategia de defensa, el antiguo jefe del régimen chavista permanece sometido a la estricta rutina carcelaria: recuentos constantes, vigilancia permanente y largas jornadas de aislamiento.