El jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) de Perú, Piero Corvetto, ha dimitido este martes en medio de un clima de señalamientos contra el órgano electoral por los problemas logísticos presentados el pasado domingo 12 de abril y que han llevado a que uno de los principales contendientes, el patriota Rafael López-Aliaga, haya incluso puesto en duda la veracidad de los resultados de los comicios.
«Lo más importante es que, en el rol que ocupe, pueda contribuir a la estabilidad democrática y al mejor futuro de mi país. Y, en esta coyuntura, no me encuentro en situación de ofrecerle ello a mi patria», ha dicho Corvetto a través de un comunicado publicado en su cuenta oficial en la red social X.
El hecho abre espacio a más incertidumbre política en el país andino, toda vez que la Junta Nacional de Justicia aclaró que no se ha reunido ni contactado con posibles reemplazos para la jefatura de la ONPE. La controversia también se alimenta de las revisiones internas dentro del organismo electoral, luego de la renuncia del gerente de Gestión Electoral, José Samamé Blas, quien dejó el cargo tras las observaciones por retrasos en la distribución del material electoral.
«Considero necesario e impostergable renunciar a la responsabilidad otorgada, en el interés que se organice y ejecute la segunda vuelta de la elección presidencial en un contexto de mayor confianza ciudadana con la ONPE», ha dicho además Corvetto en el comunicado publicado este martes.