La defensa del voto ciudadano en Perú comienza a articular consensos. La candidata presidencial Keiko Fujimori ha calificado como «razonable» la propuesta del líder de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, de celebrar elecciones complementarias tras las graves irregularidades registradas durante la primera vuelta.
Con más del 90% de las actas contabilizadas, Fujimori ha respaldado públicamente la iniciativa, subrayando que se trata de una medida orientada a garantizar el derecho fundamental al voto, frente a los fallos logísticos que dejaron a miles de peruanos sin poder ejercerlo.
«He escuchado el pedido que ha hecho y me parece razonable», afirmó, destacando además que la propuesta de López Aliaga se sitúa en el terreno institucional, alejada de cualquier planteamiento de ruptura, y centrada en corregir las deficiencias del proceso.
La líder de Fuerza Popular confirmó también que su partido apoyará la iniciativa legal impulsada por Renovación Popular, tras las denuncias de irregularidades en la jornada electoral del 12 y 13 de abril, donde diversos centros de votación —especialmente en Lima y en el extranjero— carecieron de material electoral suficiente, impidiendo votar a un número significativo de ciudadanos.
En paralelo, Fujimori elevó la presión sobre el jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, Piero Corvetto, a quien instó a apartarse del cargo. «Sería saludable que esta persona sea retirada», señaló, en referencia a la pérdida de confianza generada por la gestión del proceso.
Las críticas se producen en un momento especialmente delicado, ya que Corvetto deberá comparecer ante la Fiscalía en el marco de una investigación por los fallos logísticos detectados, que podrían derivar en medidas cautelares como el levantamiento del secreto de sus comunicaciones.
Desde el entorno de López Aliaga se insiste en la magnitud del problema: alrededor de un millón de electores no habría podido votar, una cifra que, de confirmarse, cuestionaría seriamente la integridad del proceso electoral.
La propuesta de elecciones complementarias emerge así como una respuesta firme, institucional y democrática frente a las irregularidades, en un contexto donde el avance de la izquierda —representada por el candidato Roberto Sánchez, respaldado por el expresidente Pedro Castillo— ha intensificado las tensiones políticas.
Pese a que algunas misiones internacionales han señalado la «transparencia general» del proceso, la realidad sobre el terreno revela fallos estructurales que han afectado directamente al ejercicio del voto.