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MEDIANTE EL ACUERTELAMIENTO DE VARONES ENTRE 18 Y 22 AÑOS

Ecuador llama a los jóvenes al servicio militar voluntario para hacer frente al crimen organizado

Ejército de Ecuador. Twitter

Ecuador se posicionó en la prensa internacional por causa de su lucha contra el crimen organizado. Durante su primer mes de gobierno, el presidente Daniel Noboa emitió un decreto ejecutivo que autorizó a las Fuerzas Armadas a combatir al crimen organizado. Esto fue necesario gracias a que los delincuentes armados tenían cerca del mismo número que efectivos policiales: 50.000 versus 58.000. Dado que la cifra de criminales es tan alta, la nación está convocando el acuartelamiento de los varones entre 18 y 22 años para servir a la patria.

A partir del próximo 20 de marzo dichos jóvenes podrán inscribirse en el acuartelamiento militar. Así lo informó la Dirección de Movilización de las FF.AA. Entre los requisitos para ser acuartelado constan un formulario de Registro en Línea, la cédula de identidad, historial médico, formulario impreso de inscripción y carné de vacunación contra el Covid-19 (sí, en pleno 2024).

El socialismo del siglo XXI puso fin al servicio militar obligatorio

Si bien no es de carácter obligatorio, tampoco es necesario que lo sea (para captar adeptos). Dado que las Fuerzas Armadas han ganado popularidad desde enero del 2024. Ahora son cada vez son más los jóvenes que anhelan unirse y desarrollar una carrera en la defensa de la nación. En contraste, la policía no goza del mismo respaldo y por ende tampoco de la misma cantidad de jóvenes que buscan sumarse a sus filas. Así lo detalla el informe Child Fund.

Vale mencionar que el servicio militar obligatorio en el Ecuador llegó a su fin de la mano del socialismo del siglo XXI, de la mano del cambio de Constitución en 2008. Por ello, en medio del conflicto armado interno que vive el país, el mandatario a cargo en ese entonces (Rafael Correa) fue increpado por no haber cumplido con dicha labor cívica. Su respuesta fue que había tantos jóvenes voluntarios a cambio de techo y comida que no hubo vacante para él. Al contrario, fue sancionado por no cumplir.

Esto a su vez podría explicar la cifra descomunal de jóvenes al servicio del crimen organizado. Sobre todo los más pobres, ante la falta de oportunidades, incurren en actividades ilícitas. Cuando históricamente lo que sucedía era que iban al cuartel para que no les faltase sustento.

No es casualidad que fue bajo el mismo gobierno socialista cuando pandilleros y terroristas fueron integrados no solo en la sociedad sino en la función pública. Literalmente se evitó la incorporación de los jóvenes a la milicia y se romantizó a los grupos irregulares.

«El nuevo Ecuador es violeta»

Ahora el Ecuador entra a una nueva faceta, la «progresista». Como su nombre lo indica, esta doctrina política-ideológica tiene un carácter progresivo y el feminismo es una de sus banderas. El gobierno de Daniel Noboa se declara a sí mismo «violeta», es decir feminista. Aunque no fue el creador, ha sido su Gobierno el mayor impulsor del ministerio de la mujer y Derechos Humanos. Sí, así como suena. Primero la mujer, luego los demás humanos. Aunque en teoría el feminismo pregona la igualdad, en la práctica ha demostrado jerarquizar a unos sobre otros. La particularidad de este gobierno es que por primera vez incluye a las «mujeres trans», o sea hombres que se creen mujeres. Así lo ha destacado la ministra de la mujer.

En principio resulta paradójico que un Gobierno que se declara violeta propugne una desigualdad como acuartelamiento de varones y no de mujeres. Allí no piden cuotas de género, igualdad ni romper con «estereotipos». No, el hombre dispuesto a morir por la nación encaja con la retórica de «muerte al macho».

Además, basta con revisar la historia del feminismo para saber que ambas cosas van de la mano. La campaña de las plumas blancas, donde las sufragistas de la Mancomunidad británica (desde el Reino Unido hasta Australia), acosaban a los varones para que se enlisten en el ejército para luchar en la Primera Guerra Mundial. Cabe destacar que hasta ese momento en la historia las milicias eran privadas, normalmente al servicio de un rey. Fue con la Gran Guerra y la caída de los grandes imperios de la humanidad que nació el Estado nación y consigo el servicio militar obligatorio. Para forzar a los varones a sumarse a las tropas, las feministas de primera ola colocaban plumas en las solapas de los hombres que vestían de civiles como «medalla de cobardía».

A cambio de su tan ansiado voto (que en ese entonces no era un derecho civil de todos los hombres ni pretendían que fuese de todas las mujeres, sino de las mismas élites), no se ofrecían a sí mismas, como acto de igualdad, sino que pretendían entregar al varón como carne de cañón.

Hasta la fecha las feministas del Ecuador, leales a sus predecesoras del Reino Unido, no se han demostrado dispuestas a combatir este «estereotipo» del macho protector. Al contrario, siguen sin ofrecerse a sí mismas para defender la patria. Mientras paralelamente pretenden propugnar un discurso de victimismo perpetuo, donde el hombre es el opresor y violento, pero es quien debe estar dispuesto a sacrificar su vida por los demás.

Al ser la pobreza uno de los motivos principales por las cuales los varones jóvenes se suman a las filas del Ejército, queda en duda si en verdad existen los privilegios que acusa el feminismo. Finalmente son los más pobres quienes se muestran dispuestos a morir. Mientras las mujeres cómodamente disfrutan de su derecho a la vida, derecho natural que a lo largo de la historia no han tenido que sacrificar a cambio de ningún derecho civil. Al contrario, han entregado a los hombres a cambio de los suyos.

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