'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Los efectos de las revueltas avivaron el debate

La propuesta federalista cobra fuerza en Ecuador ante la división promovida por el indigenismo

Protestas en Quito, Ecuador. Europa Press

Ecuador vivió 18 días de asedio, en medio de un golpe de Estado fallido. La escasez de alimentos, de gas y el impedimento de trabajar so pena de amenaza por parte de los paralizadores expuso la debilidad del centralismo como sistema de Gobierno. Ante ello se avivó el reclamo por adoptar un enfoque más más vinculado al federalismo en el país sudamericano.

Por ejemplo, la zona de la costa quedó a merced de la sierra, la ciudad del campo y más de 80 rutas estaban cerradas. El país se paralizó hasta que el Ejecutivo logró un acuerdo con la Confederación de Nacionalidades Indígenas.

¿En qué se diferencia lo plurinacional de lo federal?

Al hablar de federalismo se han generado dudas en cuanto a las semejanzas entre éste y el concepto de plurinacionalidad, en cuanto ambos debilitan el modelo centralista y causarían división. Sin embargo hay que aclarar que mientras lo primero propone dividir al país por provincias y garantizarle cierta autonomía a cada una con base geográfica, lo segundo divide a la nación en varias naciones considerando las distintas etnias. La preocupación es que mientras el primer sistema reforzaría el regionalismo, el otro, hasta cierto punto, haría lo propio con el racismo.

Un enfoque plurinacional no trataría a todos los ecuatorianos como iguales, sino que permitiría leyes diferenciadas; sobre todo del indigenismo, que acarrea la afamada “justicia indígena” que actuaría de manera paralela al Estado, en cuanto permite el castigo corporal, entre otros elementos.

El robo, por ejemplo, se castiga desde el indigenismo con azotes con ortiga, una planta espinosa. La costumbre en este sentido también nos habla de desvestir a los ladrones y flagelarlos públicamente. De manera que el castigo implica no solo la parte física sino también emocional y psicológica, en cuanto a la humillación y exposición.

Durante los 18 días de asedio, las florícolas en zonas agrarias recibieron amenazas indicando que las personas que se atreviesen a trabajar estarían sujetas a la justicia panzaleo. A este pueblo pertenece el líder de la CONAIE y por ende de las recientes paralizaciones.

Aunque la falta de empleo era uno de los puntos centrales del supuesto reclamo del paro nacional, estaban hostigados con violencia quienes se atrevían a trabajar. En caso de no cumplir con las exigencias de los paralizadores, los trabajadores de la zona estaban amenazados con recibir castigos acorde a la justicia indígena.

Federalismo fiscal

El impacto se sintió en todo el país, sobre todo en materia de escasez. Dado que la sierra central produce huevos, verduras y papa, dichos productos empezaron a faltar en todo el Ecuador. Incluso en la costa. Ante lo cual la alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri del Partido Social Cristiano, sugirió la importación de productos de Perú.

Volviendo al tema central, una propuesta que apueste por fortalecer lo federal evitaría el chantaje por parte de los movimientos indigenistas que además amenazaron con quitarle el suministro eléctrico a la región costa. Ante esta situación, la analista Gabriela Calderón agradece que la propuesta del federalismo esté sobre el tablero.

Si bien quien ha liderado la batuta en los últimos días ha sido el presidente vitalicio del Partido Social Cristiano, Jaime Nebot, intelectuales de la ciudad de Guayaquil lo han propuesto desde tiempos inmemoriales. Y es que al ser puerto hay una revancha eterna con Quito, la capital, que recauda las ganancias del Estado nacional.

Por eso y más, Calderón aclara la importancia de un federalismo fiscal. Esto requeriría responsabilidad por parte de las provincias para que asuman sus gastos a la par de su producción. Llama a evitar casos donde sucede al revés, donde en lugar de autonomía se forja una dependencia del gobierno central.

Sobre todo llama a un federalismo de verdad, no lo que se vive en Argentina, por ejemplo, donde hay provincias que no producen ni la tercera parte de lo que consumen. Asimismo, crece la presencia del comentario que Venezuela es un estado federado y aun así no ha garantizado el bienestar de sus ciudadanos.

Por otro lado está el caso de EE.UU., donde la reciente derogatoria del fallo Roe V. Wade, puso al descubierto lo que puede lograr el federalismo positivamente. Lo que logró la Suprema Corte es que no aplique el fallo a nivel general, sino que cada estado de la unión pueda decidir. En cuestión de días ya son 12 estados los que han blindado a la vida.

“El punto de partida/el contexto importa”, detalla Calderón de Burgos. Explica que históricamente ha habido detractores del federalismo (que hoy usan como ejemplo para atacarlo) como George Mason, que estaban a favor de una mayor descentralización que los federalistas.

Señala que la discusión no se limita a términos sino a su aplicación. Y por eso el punto de partida debe ser reducir el centralismo. De lo contrario, “hablar de federalismo es considerado separatismo”.

En el caso de España conocen bien el fenómeno del separatismo. Por medio del terrorismo, como ha sucedido recientemente en Ecuador, grupos que se autodenominan como su propia nacionalidad, pretenden tomar el poder por la fuerza.

Paralelamente, en el marco de los confinamientos por la pandemia, Madrid tuvo un PIB por encima del resto de España por permitir la libertad de sus ciudadanos. Lo cual se parece más a un escenario federalista.

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