«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Daniel Ortega ha exigido erigir «un muro» contra la disidencia en el país centroamericano

El Parlamento de Nicaragua espera aprobar en septiembre una reforma que impedirá a la oposición participar en elecciones: «Son traidores a la patria»

Daniel Ortega y su mujer, Rosario Murillo. Europa Press

La Asamblea Nacional de Nicaragua, dominada por el sandinismo, ha iniciado un proceso de «consultas» para aprobar la reforma solicitada por el dictador Daniel Ortega para vetar candidaturas de dirigentes opositores en eventuales elecciones del país centroamericano.

La medida abarcaría a opositores a los que incluso la tiranía sandinista les ha retirado la nacionalidad y a quienes considera «traidores a la patria», y se produce luego de que personalmente Ortega asegurase que en la nación iberoamericana no volvería a haber elecciones.

La última embestida de Ortega contra la oposición ya ha generado reacciones en la comunidad internacional. La semana pasada representantes diplomáticos de Costa Rica, EE.UU., Panamá, Guatemala, la República Dominicana, Chile, Bolivia, Brasil, Perú, la Unión Europea, Uruguay, así como el secretario general de la OEA, Alberto Ramdin, rechazaron la avanzada autoritaria de Managua.

Durante un acto para celeberar el 45 aniversario de la revolución sandinista en días pasados, Ortega fue enfático en que en Nicaragua «no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos (la oposición) atrapar el Gobierno, atrapar el poder», tal y como recuerda la agencia EFE.

En ese sentido, exigió al Parlamento del país erigir un «muro» contra la disidencia para bloquear cualquier posibilidad de que éste presente candidatos en proceso comicial alguno.

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