El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, ha enviado este jueves al Tribunal Constitucional la reforma migratoria, aprobada por el Parlamento e impulsada por el Gobierno y el partido soberanista CHEGA, que endurece los requisitos de reagrupación familiar y permisos de residencia a ciudadanos de lengua portuguesa.
La oficina de Rebelo de Sousa ha explicado a través de un comunicado publicado en su página web que ha sometido a control preventivo urgente de constitucionalidad el decreto de la Asamblea, donde enumera cuatro de los cambios, incluidas las limitaciones de reunificación familiar y el plazo para la evaluación de solicitudes por parte de la Agencia de Integración, Migración y Asilo (AIMA).
«Estos cambios, que afectan a un mecanismo esencial para la integración social y familiar, parecen restringir de forma desproporcionada y desigual el principio de unidad familiar y podrían no salvaguardar el interés superior del menor, quien se ve obligado a afrontar separaciones prolongadas», señala el documento.
Según ha añadido el jefe de Estado luso, «contrariamente a los objetivos del decreto, estos cambios podrían provocar un aumento de los viajes migratorios irregulares de otros miembros de la familia, como los cónyuges, quienes quedan entonces excluidos del derecho a la reunificación».