El secretario general del Organismo Internacional de Juventud para Iberoamérica (OIJ), Alexandre Pupo Quintino, ha sido fustigado por la opinión pública tras su participación en Cuba en distintos eventos destinados a legitimar al régimen de Miguel Díaz-Canel, poniendo en entredicho a la institución que representa.
El OIJ es una organización internacional multigubernamental formada por 21 países iberoamericanos y dedicada a fomentar la cooperación y los derechos de los jóvenes. Por tanto, dicho ente debería priorizar unos criterios de defensa de la democracia y las libertades mínimos.
Preceptos que han sido puestos en tela de juicio cuando Alexandre Pupo Quintino participó entre el 18 y el 22 de marzo en actividades de la llamada flotilla «Nuestra América», destinada supuestamente a llevar ayuda humanitaria a la isla, pero que realmente se han encuadrado más en una clásica operación de propaganda a favor del régimen castrista en momentos en los que éste vive su hora más dura en los últimos años.
El secretario general de la OIJ ya ha sido señalado en el pasado por su claro partidismo a favor de figuras como Luiz Inácio Lula da Silva y Cristina Fernández de Kirchner, además de haber expresado su sintonía con agrupaciones como el Grupo de Puebla. Por si fuera poco, en enero pasado Alexandre Pupo Quintino utilizó su cargo para cargar contra el operativo militar que permitió la captura en Caracas del narcodictador Nicolás Maduro.
Ante ello, un conjunto de organizaciones juveniles regionales ha exigido su dimisión a través de una carta pública, de acuerdo con La Derecha Diario. En la misma, entes como la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, han pedido al activista brasileño una serie de explicaciones por sus conductas recientes, apostando a que el carácter institucional que debe guardar el secretariado de la OIJ se cumpla a cabalidad.