El Ejército de Colombia capturó a un cabecilla (FARC) y recuperó a un menor de edad que había sido reclutado por ese grupo terrorista en una operación realizada en el departamento de Caquetá, en el sur del país. La información fue confirmada este domingo por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez.
La operación militar tuvo lugar en una zona rural del municipio de Florencia. En ese punto, unidades del Ejército desarrollaron una intervención contra una estructura armada vinculada a las disidencias de las FARC.
De acuerdo con el ministro, durante el procedimiento las tropas capturaron a un cabecilla identificado con el alias de ‘Calarcá’, cuyo nombre es Alexander Díaz Mendoza. Las autoridades lo señalan como uno de los mandos pertenecientes al denominado Estado Mayor de Bloques y Frentes (EMBF), una de las principales facciones surgidas tras la desmovilización de los narcoterroristas.
El funcionario indicó que la intervención permitió además la recuperación de un menor de edad que habría sido reclutado por esa organización terrorista. Tras el operativo, el menor fue puesto bajo protección institucional conforme a los protocolos previstos para víctimas de reclutamiento forzado.
Durante la acción militar, las fuerzas de seguridad también incautaron material de guerra y equipamiento logístico. Entre los elementos decomisados se encuentran ocho fusiles, una ametralladora M60, 3.981 cartuchos de distintos calibres, 32 proveedores, dos artefactos explosivos y 30 elementos de intendencia utilizados por el grupo armado.
El Ministerio de Defensa señaló que la estructura intervenida formaba parte de una comisión armada que, según las autoridades, venía ejerciendo presión e intimidación sobre comunidades de la zona rural del departamento. En el comunicado difundido por el ministro se afirmó que la operación permitió neutralizar la presencia armada de esa célula en el área intervenida.
Las autoridades reiteraron que las disidencias continúan recurriendo al reclutamiento de menores en algunas regiones del país. El ministro sostuvo que esta práctica constituye una violación del derecho internacional humanitario y reiteró el compromiso del Estado para combatirla.
El departamento de Caquetá es considerado una zona estratégica dentro de las dinámicas del conflicto armado residual en Colombia.