El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro cumple este miércoles cien días bajo arresto domiciliario tras la persecución de la tiranía de Lula da Silva y el juez De Moraes en Brasil.
Bolsonaro se encuentra a la espera de un último recurso antes de que el juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes decrete dónde tendrá que pasar su injusta condena.
El expresidente patriota y su familia temen que el destino elegido sea la prisión de Papuda. Solicitaran el juez estar en su domicilio, y en caso de ser rechazado apelarán para que sea en dependencias de las Fuerzas Armadas, en base a su condición de capitán retirado del Ejército.
Sus aliados han recordado que su frágil estado de salud es incompatible con los servicios médicos y de comidas del presidio, y han relatado que sufre constantes crisis nerviosas por el estrés que le genera la posibilidad de tener que cumplir la pena en esa cárcel.
Este periodo —en un proceso considerado ilegal— también ha estado marcado por las multitudinarias manifestaciones de apoyo a Bolsonaro tanto en las calles y en el Congreso. El pueblo brasileño está con él y pide la amnistía.