El hijo del dictador venezolano Nicolás Maduro, Nicolás Ernesto Maduro Guerra, cursa actualmente un doctorado en Ciencias Económicas en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en Caracas, bajo condiciones irregulares y con privilegios inéditos para un estudiante.
Maduro Guerra, sancionado desde 2019 por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos por su participación en el régimen de su padre, figura en los registros internos de la UCAB como estudiante del programa doctoral. Según documentación divulgada por el periodista Orlando Avendaño, su inscripción se produjo gracias a una excepción especial aprobada por el rector, el jesuita Arturo Peraza, y el director del doctorado, Luis Morales, contraviniendo las normas internas de la institución.
Las capturas del sistema académico de la UCAB muestran que Nicolás E. Maduro Guerra ha cursado asignaturas como Econometría Avanzada y Seminario de Investigación, sin haber reprobado ninguna materia. Sin embargo, lo más polémico es que recibe clases privadas en su residencia, a donde se desplazan los profesores, en violación directa del reglamento del doctorado, que exige presencialidad y equidad académica entre todos los estudiantes.
De acuerdo con la información difundida, Maduro Guerra pagó por adelantado la totalidad del programa —unos 11.700 dólares—, un privilegio inusual en un país donde los docentes universitarios ganan entre 1 y 8 dólares mensuales. La brecha entre el lujo del alumno y la precariedad del profesorado ha generado indignación entre la comunidad académica y los exalumnos, que consideran el caso un reflejo de la desigualdad y la degradación moral que atraviesa el país.
El escándalo estalló tras la publicación del periodista Orlando Avendaño en la red social X, quien afirmó que la UCAB «permitió violar su reglamento» para admitir al hijo del dictador. La periodista Nitu Pérez Osuna fue más allá, denunciando que «la UCAB perdió el rumbo moral» y llamando a «liberarla» de la cooptación chavista.
Hasta el momento, la universidad no ha emitido ninguna declaración oficial. El silencio institucional contrasta con la ola de indignación pública, especialmente entre estudiantes y profesores que recuerdan que la UCAB —gestionada por la Compañía de Jesús— ha sido históricamente un bastión de pensamiento crítico y resistencia democrática.
A todo esto hay que sumarle que Nicolás Ernesto Maduro Guerra fue sancionado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos el 28 de junio de 2019, por su participación activa en el régimen de su padre y su implicación en actos de corrupción y represión contra el pueblo venezolano. Las sanciones lo incluyen en la lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN List), lo que implica la congelación de todos sus activos bajo jurisdicción estadounidense, la prohibición de realizar transacciones financieras o comerciales con ciudadanos y entidades de EE UU, y la revocación de su visado.
En el comunicado oficial, el Tesoro norteamericano lo calificó como uno de los beneficiarios del poder autoritario de Caracas, acusándolo de «sacar provecho de la corrupción del régimen de su padre y de participar en propaganda y censura para sostenerlo».
No es la primera vez que la presencia de Nicolás Maduro Guerra causa polémica en la universidad. En 2023, su visita al campus fue duramente rechazada por el Consejo Estudiantil, que lo acusó de representar «el totalitarismo y la militarización» del país.