La dirigente opositora venezolana María Corina Machado ha declarado que podría haber elecciones democráticas en Venezuela en menos de un año, siempre que se inicie cuanto antes el proceso de transición electoral. La estimación —que sitúa el posible cronograma de votación en nueve o diez meses— fue expresada en una entrevista con Politico publicada este jueves, y llega en medio de una profunda recomposición política tras la captura del presidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero durante una operación militar estadounidense.
Machado, recientemente galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, defendió que «un proceso verdaderamente transparente con votación manual» podría completarse en ese plazo, si bien reconoció que «no ha discutido un cronograma concreto con el presidente estadounidense Donald Trump. «Todo depende de cuándo se empiece», subrayó, evocando la necesidad de pasos claros y controles efectivos para que los comicios recuperen legitimidad ante la comunidad internacional.
La líder opositora remarcó que Venezuela todavía conserva una «cultura democrática sólida», con una sociedad organizada, «liderazgo legítimo» y un amplio apoyo popular, y afirmó que incluso las Fuerzas Armadas estarían apoyando la transición a la democracia. Estas palabras se producen después de que Machado se reuniera el pasado 16 de enero con Trump en la Casa Blanca, un encuentro en el que, según diversas fuentes, se abordaron aspectos generales de la transición y la situación política, aunque no se consensuó un calendario electoral concreto.
En su entrevista, Machado señaló que el examen de los comicios de 2024 —en los que, según datos oficiales, el candidato Edmundo González Urrutia fue declarado victorioso pese a denuncias de fraude —demuestra que la sociedad venezolana quiere elecciones libres y legítimas, aunque el proceso anterior estuvo marcado por irregularidades denunciadas por la oposición y varios países.
La posibilidad de celebrar nuevos comicios se inserta en un contexto político inédito: tras la destitución de Maduro y su traslado a Estados Unidos para enfrentar cargos federales, Delcy Rodríguez asumió la Presidencia interina con respaldo de los poderes judiciales locales, acordó con Washington la venta de petróleo venezolano y lidera un proceso de amnistía que ya ha visto la liberación de decenas de presos políticos.
En Washington, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio afirmó ante el Senado que el objetivo de la intervención es lograr «una Venezuela democrática mediante elecciones libres y justas», si bien precisó que ese avance «tomará tiempo» y que no hay un calendario prefijado.
Machado insistió en que la oposición venezolana posee «un liderazgo legítimo con gran apoyo popular» y se mostró convencida de que un proceso electoral transparente puede convertirse en realidad si la comunidad internacional, y especialmente Estados Unidos, respalda los pasos concretos para su puesta en marcha.