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el norteamericano viajó a buenos aires para entrevistar al nuevo presidente

Milei a Tucker Carlson: «Creo en el irrestricto respeto a la vida del prójimo»

El presidente electo de Argentina, Javier Milei, junto al periodista Tucker Carlson. Twitter.

El pasado mes de septiembre, el periodista estadounidense Tucker Carlson viajó a Buenos Aires para conocer a Javier Milei. Por aquel entonces Carlson ya era uno de los periodistas más influyentes del mundo y Milei era sólo un candidato en la primera vuelta de las elecciones. Tan sólo dos meses después, recuperamos la entrevista de Carlson al nuevo presidente de Argentina.

En aquella visita, el periodista norteamericano quedó sorprendido con la situación económica de Argentina, que no dudó en tildar de «caos»: «Parece Weimar o Zimbabue, pero no lo es. Se trata de un país desarrollado que retrocede a gran velocidad». Precisamente en septiembre Carlson vaticinó una victoria de Milei: «Un hombre llamado Javier está a punto de convertirse en el próximo presidente». El profético vaticinio de Tucker Carlson ayer se hizo realidad.

«Argentina es un país que lleva cien años abrazando los sistemas socialistas. Entonces la rebelión natural al sistema era ser liberales», explicaba Milei en la entrevista. Durante la conversación el ahora presidente volvió a explicar la situación política del país con «la metáfora del sapo en el agua». «Si tú metes un sapo en agua caliente salta directamente. Para matar al sapo tienes que meterlo en agua fría e ir calentándola poco a poco. Con las políticas socialistas pasa lo mismo».

Durante la conversación entre Carlson y Milei, el presidente argentino fue muy aplaudido por su desacomplejada defensa de la vida. «Estoy en contra del aborto porque como liberal creo en el respeto irrestricto al proyecto de vida del prójimo basado en el principio de no agresión y en los derechos a la vida, la libertad y la propiedad».

En este sentido, Milei explicaba estar «a favor de la vida filosóficamente. Pero también científicamente: la vida comienza en la concepción, y en ese mismo momento se genera un nuevo ser con un ADN propio y distinto. El niño no es el cuerpo de la madre. Por lo tanto el aborto es un asesinato agravado por el vínculo y la diferencial de fuerzas. Y no sólo eso: también hay una cuestión matemática. La vida es un continuo, con dos saltos discretos: el nacimiento y la muerte. Cualquier interrupción en el medio es un asesinato».

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