«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
fue tres veces candidato a la Presidencia de la República, en 1988, 1994 y 2000

Muere a los 92 años Cuauhtémoc Cárdenas, el histórico dirigente de la izquierda mexicana que abrió el camino al poder de López Obrador

Cuauhtémoc Cárdenas, histórico líder de la izquierda de México. Europa Press.

El histórico dirigente de la izquierda mexicana Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano ha fallecido este miércoles a los 92 años, según ha confirmado la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. El político, hijo del expresidente Lázaro Cárdenas, fue uno de los principales protagonistas de la transformación del sistema político mexicano durante las últimas décadas del siglo XX y contribuyó decisivamente a la consolidación de una izquierda electoral que terminaría llegando al poder con Andrés Manuel López Obrador.

«Con profundo pesar lamentamos el fallecimiento del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, un hombre de principios firmes, que transformó la vida política de nuestro país», ha señalado Sheinbaum, quien ha destacado su papel en la historia contemporánea de México.

Cárdenas fue tres veces candidato a la Presidencia de la República, en 1988, 1994 y 2000, aunque nunca consiguió alcanzar la jefatura del Estado. Su trayectoria estuvo especialmente vinculada a la ruptura de la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI), la formación que gobernó México de manera ininterrumpida durante siete décadas.

Ingeniero civil de formación, comenzó su carrera política dentro del propio PRI, donde militó durante aproximadamente 25 años y llegó a gobernar el estado de Michoacán entre 1980 y 1986. Sin embargo, las discrepancias con la dirección del partido y con las políticas económicas impulsadas por el Gobierno de Miguel de la Madrid terminaron provocando su salida de la formación.

En 1987 abandonó el PRI después de impulsar, junto a otros dirigentes, una corriente interna que reclamaba una mayor apertura democrática. Al año siguiente encabezó el Frente Democrático Nacional, una coalición de fuerzas izquierdistas y antiguos miembros del partido oficialista, para concurrir a las elecciones presidenciales.

Los comicios de 1988 quedaron marcados por las graves denuncias de fraude electoral, especialmente después de la controvertida interrupción del sistema de cómputo de votos. El candidato oficialista, Carlos Salinas de Gortari, fue proclamado vencedor, mientras Cárdenas y sus seguidores denunciaron irregularidades y cuestionaron la legitimidad del resultado.

Sheinbaum ha sostenido en su mensaje de despedida que Cárdenas debería haber sido reconocido como presidente en aquellas elecciones y ha reivindicado el carácter pacífico del movimiento opositor que encabezó.

En 1989, el dirigente participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que durante años se convirtió en la principal fuerza electoral de la izquierda mexicana. Entre sus integrantes figuró Andrés Manuel López Obrador, quien posteriormente abandonaría esa formación para construir su propio movimiento político, Morena.

El pensamiento de Cárdenas estuvo profundamente influido por el nacionalismo revolucionario mexicano y la defensa de un Estado con una amplia intervención en la economía. Su programa reivindicaba el control nacional de los recursos estratégicos, especialmente el petróleo, y se oponía a las políticas de liberalización económica desarrolladas durante las últimas décadas del siglo XX.

Estas posiciones representaban una alternativa al liberalismo económico y a las reformas de mercado defendidas por sus adversarios, aunque su trayectoria también estuvo caracterizada por la participación en las instituciones y la defensa de la competencia electoral.

En 1997 consiguió uno de sus triunfos más importantes al convertirse en el primer jefe de Gobierno del Distrito Federal elegido directamente por los ciudadanos, un cargo que desempeñó hasta 1999 y desde el que contribuyó a consolidar el poder territorial de la izquierda en la capital mexicana.

Con el paso de los años, su influencia dentro de ese espacio político comenzó a disminuir, especialmente ante el ascenso de López Obrador. Aunque ambos compartieron durante décadas buena parte de sus planteamientos económicos y políticos, también mantuvieron diferencias sobre la dirección del movimiento y la relación con las instituciones.

Cárdenas terminó abandonando el PRD en 2014, después de expresar su desacuerdo con la trayectoria de la organización y con su actuación ante la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. También mantuvo distancias respecto a determinadas decisiones de López Obrador durante su presidencia.

Pese a estas discrepancias, el antiguo mandatario mexicano ha lamentado públicamente su fallecimiento y lo ha descrito como un precursor del movimiento democrático del país.

«Sin él, otra sería la realidad política del país. Fue un transformador; nos deja sus enseñanzas y los ideales que nunca mueren», ha afirmado López Obrador en su mensaje de despedida.

En sus últimos años, Cárdenas mantuvo su vinculación con los asuntos energéticos y la defensa del papel del Estado en la explotación petrolera. En marzo de 2026 fue designado presidente de una comisión consultiva de Petróleos Mexicanos (Pemex), precisamente en el aniversario de la expropiación petrolera de 1938 impulsada por su padre.

Su fallecimiento cierra una etapa de la historia política mexicana. Cárdenas contribuyó a debilitar el sistema de partido hegemónico del PRI, impulsó la organización de la izquierda y abrió el camino a una nueva generación de dirigentes que acabaría gobernando el país. Su legado combina la defensa de la apertura democrática con un proyecto económico nacionalista y estatista que continúa siendo objeto de debate en México.

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