«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
LA VIOLENCIA CONTRA LOS CATÓLICOS NO CESA EN MÉXICO

Desaparece otro sacerdote en México, donde 59 presbíteros han sido asesinados desde 1990

Una monja reza el rosario. Europa Press.

La desaparición del sacerdote Clemente Morales Topete, de 67 años, en Culiacán (México) ha vuelto a encender las alarmas sobre la violencia que padece la Iglesia católica en uno de los países más peligrosos para el ejercicio del ministerio sacerdotal. El religioso permanece en paradero desconocido desde el pasado sábado 24 de octubre, mientras las autoridades mantienen activados los protocolos de búsqueda.

El párroco de la iglesia Cristo Resucitado, situada en la colonia La Campiña, fue visto por última vez alrededor de las 16.00 horas en el fraccionamiento Montebello, después de acudir a una consulta médica. Desde entonces, sus familiares y la comunidad parroquial no han conseguido establecer contacto con él.

La Comisión Estatal de Búsqueda de Personas de Sinaloa ha emitido una ficha oficial para localizarlo, mientras la Diócesis de Culiacán y la Conferencia del Episcopado Mexicano han reclamado la intervención de las autoridades. Por el momento, no se ha confirmado que el sacerdote haya sido víctima de un secuestro, aunque su desaparición se produce en un contexto de violencia recurrente contra miembros de la Iglesia.

México acumula décadas de asesinatos y amenazas contra sacerdotes

Según el informe anual de 2024 del Centro Católico Multimedial (CCM), entre 1990 y 2024 fueron asesinados en México 59 sacerdotes y un cardenal, además de otros integrantes de la comunidad católica.

Durante el mandato de Andrés Manuel López Obrador, entre 2018 y 2024, la organización documentó diez sacerdotes asesinados y cerca de 900 casos de extorsión y amenazas de muerte contra miembros de la Iglesia. El mismo informe alertó de que aproximadamente 26 templos sufrían semanalmente robos, asaltos, profanaciones u otras agresiones. Entre los casos más conocidos figura el del sacerdote Marcelo Pérez, asesinado a tiros en Chiapas en octubre de 2024, después de años de actividad pastoral y defensa de los derechos humanos.

La Iglesia exige a las autoridades encontrar al párroco desaparecido

El obispo de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñónez, ha pedido a los fieles permanecer unidos en oración por la integridad del religioso. La Conferencia del Episcopado Mexicano también ha reclamado la colaboración de las instituciones para esclarecer su desaparición y localizarlo cuanto antes.

El caso recuerda a los de Santiago Álvarez Figueroa y Carlos Órnelas Puga, dos sacerdotes desaparecidos en 2012 y 2013, respectivamente, cuyo paradero seguía siendo desconocido en el informe de 2024. La desaparición de Clemente Morales vuelve a poner de manifiesto la inseguridad que afrontan las comunidades religiosas mexicanas, especialmente en regiones castigadas por la violencia del crimen organizado.

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