«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La parroquia ha denunciado los hechos ante la Policía

Roban un sagrario con treinta formas consagradas mientras los niños asistían a catequesis en Parla (Madrid)

En lugar del robo. Diócesis de Getafe.

La parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Parla, perteneciente a la diócesis de Getafe, ha sufrido el robo del sagrario de la capilla de su centro parroquial. En su interior se guardaban cerca de treinta formas consagradas. Los hechos ocurrieron este miércoles, durante la actividad de catequesis infantil, y han sido comunicados a la Policía.

La desaparición fue descubierta cuando los niños del segundo turno acudieron a rezar. En las dependencias había catequistas, familiares y un sacerdote, pero ninguna de las personas presentes advirtió la sustracción.

Una búsqueda sin resultado

El párroco, Orlando Mateos, recorrió las inmediaciones para comprobar si los autores habían abandonado el sagrario después de llevárselo. Buscó en contenedores y solares próximos, sin resultado. Además del copón con las formas consagradas, el sagrario contenía una forma de mayor tamaño destinada a la adoración nocturna que celebra periódicamente la comunidad. La parroquia espera recuperar tanto el recipiente como su contenido.

Para los católicos, la gravedad de una sustracción de estas características trasciende el valor material del objeto. El sagrario custodia la Eucaristía: conforme a la fe de la Iglesia, las formas consagradas son el cuerpo de Cristo. Por ello, su desaparición afecta directamente al centro de la vida sacramental y de la oración de los fieles.

El copón, por su parte, es el vaso sagrado en el que se conservan las formas. Recuperar únicamente el mobiliario no resolvería, por tanto, la preocupación religiosa que provoca este robo entre los miembros de la comunidad.

El móvil sigue sin esclarecerse

Mateos ha expresado su desconcierto por lo ocurrido: «Estamos aquí así un poco como en shock». La cercanía de Halloween ha llevado al sacerdote a plantear una posible relación con prácticas satánicas. Sin embargo, se trata de una sospecha del párroco, no de un móvil confirmado. La información difundida no identifica a los responsables. La denuncia busca esclarecer cómo se produjo la sustracción y localizar el sagrario y las formas consagradas.

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