El sistema eléctrico cubano volvió a mostrar este miércoles su fragilidad con un apagón que dejó sin suministro a gran parte del este de la isla, incluida Santiago de Cuba, la segunda ciudad más poblada del país. El corte se produce en un momento especialmente delicado para el régimen, marcado por una grave crisis económica, la escasez de combustible y un escenario internacional cada vez más adverso.
La empresa estatal Unión Eléctrica de Cuba informó de que la interrupción del servicio se originó a última hora de la tarde tras una avería en una subestación clave de la provincia de Holguín. Según el comunicado difundido en redes sociales, el fallo provocó la desconexión del sistema eléctrico en toda la zona oriental, dejando sin luz de forma parcial a Holguín y afectando por completo a las provincias de Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo.
Desde la compañía pública precisaron que la incidencia obligó a sacar de servicio varias instalaciones estratégicas, entre ellas la Unidad 1 de la central termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, conocida como Felton, así como los motores de Moa y las Unidades 3 y 5 de la central Antonio Maceo Renté. La empresa aseguró que trabaja en la recuperación progresiva del suministro y en la reconexión de la región oriental al Sistema Eléctrico Nacional.
Este nuevo apagón se suma a una situación energética crítica que el propio régimen vincula al embargo impuesto por Estados Unidos y a la falta de crudo, un problema que se ha visto agravado tras la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero, y en un contexto de crecientes presiones desde Washington.
La gravedad del escenario ha trascendido el ámbito interno. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, expresó este mismo miércoles su “máxima preocupación” por la situación que atraviesa la isla caribeña, especialmente por su dependencia del petróleo importado. Sus palabras llegan después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, haya advertido de la posibilidad de imponer nuevos aranceles a los países que suministren crudo a Cuba.
Ante este panorama, las autoridades chinas han confirmado el envío de ayuda financiera y humanitaria al régimen de La Habana. En paralelo, el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum en México ha manifestado su disposición a prestar asistencia a Cuba mientras mantiene conversaciones con Estados Unidos para garantizar el suministro de petróleo por lo que denomina “razones humanitarias”.
Mientras tanto, millones de cubanos vuelven a afrontar la rutina de la oscuridad, un símbolo recurrente del deterioro estructural de un sistema incapaz de garantizar servicios básicos incluso en las principales ciudades del país.