El ministro de Exteriores de Portugal, Paulo Rangel, ha confirmado que el Gobierno ha concedido a Estados Unidos autorización para utilizar la base aérea de las Lajes, en el archipiélago de las Azores, aunque sujeta a condiciones estrictas y limitada a misiones de carácter defensivo, en el contexto de la reciente operación militar estadounidense contra Irán.
En una entrevista concedida a los canales TVI y CNN Portugal, Rangel ha subrayado que desde territorio portugués no ha partido ningún medio empleado en el ataque y ha defendido que su país no forma parte del conflicto. «No hubo ningún medio que a partir de las Azores fuera usado en ningún ataque» contra Irán, ha asegurado, al tiempo que ha insistido en que Portugal «no está envuelto en este conflicto».
El jefe de la diplomacia lusa ha explicado que, hasta el viernes previo a la ofensiva, el uso de la base se encontraba bajo el régimen general de autorizaciones tácitas. Ese sistema permite a más de medio centenar de países, entre ellos Estados Unidos, operar si Lisboa no responde en un plazo de 24 horas. Sin embargo, ha puntualizado que el escenario cambió tras el inicio de la intervención militar. «Una cosa es la situación hasta el viernes, antes del ataque, otra cosa es la situación después del viernes, cuando esta intervención militar empezó», ha señalado, precisando además que hasta ese momento no había existido comunicación formal por parte de Washington sobre la operación.
Fue ya el sábado, con el ataque conocido públicamente, cuando el Ejecutivo activó el marco completo del acuerdo bilateral entre ambos países y emitió una autorización expresa «con condiciones». Según ha detallado Rangel, la primera exigencia es que cualquier actuación responda exclusivamente a un criterio de defensa o represalia. La segunda condición impone el respeto a los principios de necesidad y proporcionalidad. Y la tercera limita las operaciones a objetivos de naturaleza estrictamente militar.
La decisión de Lisboa contrasta con la postura adoptada por el Gobierno de Sánchez, que ha optado por no permitir el uso de sus bases. Rangel ha justificado esa diferencia aludiendo a la «relación atlántica» particular que, a su juicio, mantiene Portugal, distinta de la de Madrid.
El ministro también ha indicado que, una vez recibida la petición estadounidense, el Gobierno informó tanto al presidente saliente, Marcelo Rebelo de Sousa, como al presidente electo, António José Seguro, que asumirá el cargo la próxima semana, así como a los tres principales partidos de la oposición parlamentaria.
Ese mismo sábado, la agencia Lusa informó de que cinco aviones de reabastecimiento KC-46 Pegasus de la Fuerza Aérea de Estados Unidos despegaron desde la base de las Lajes, ubicada en la isla Terceira. En paralelo, el Ejecutivo luso hizo un llamamiento a la «máxima contención» para evitar una escalada en Oriente Medio y reclamó el cese inmediato de lo que calificó como «ataques injustificados» de Irán contra países de la región.
No es la primera vez que Lisboa autoriza este tipo de despliegues. El pasado mes de junio, el Gobierno del primer ministro Luís Montenegro permitió que doce aeronaves militares de reabastecimiento estadounidenses utilizaran también la base aérea de las Azores.