El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó una nueva doctrina de política exterior para Iberoamérica durante la cumbre regional Escudo de las Américas, celebrada en Miami.
En su intervención afirmó que Estados Unidos no permitirá la influencia extranjera en el hemisferio occidental. Es una estrategia geopolítica que incluye el resguardo de infraestructuras clave como el Canal de Panamá, al que calificó como su «canal favorito».
La declaración se produjo ante la presencia de los líderes patriotas iberoamericanos. Trump subrayó que Estados Unidos priorizará su relación con Iberoamérica, en un giro estratégico de la política exterior norteamericana que busca reforzar alianzas regionales, fortalecer la seguridad del continente y limitar la presencia de actores considerados hostiles.
Uno de los anuncios centrales de la cumbre fue la creación de una coalición militar iberoamericana contra los cárteles del narcotráfico. Trump afirmó que necesita el apoyo de los gobiernos de la región para enfrentarse al crecimiento de estas organizaciones criminales, a las que responsabilizó de gran parte de la violencia en el continente.
En el encuentro, Trump también se refirió a la situación económica y política de Cuba, país que, —dijo—, atraviesa «sus últimos momentos de vida» bajo su actual modelo político.
Trump sostuvo que durante años la isla dependió del petróleo y financiamiento proveniente de Venezuela, pero aseguró que ese apoyo ha disminuido de forma significativa. Además señaló que la crisis energética cubana se ha agravado y mencionó incluso problemas de abastecimiento de combustible en aeropuertos.
No obstante, afirmó que su administración mantiene negociaciones con el régimen cubano para evaluar posibles acuerdos, en medio de una etapa crítica para la economía de la isla.
El presidente estadounidense también aseguró que su gobierno reconoció formalmente al Gobierno de Venezuela, encabezado por Delcy Rodríguez, al anunciar el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países.
El secretario de Estado, Marco Rubio, destacó que el hemisferio occidental se ha convertido en una prioridad estratégica para la administración Trump. Según él, Estados Unidos busca fortalecer alianzas con países que comparten intereses de seguridad, desarrollo económico y estabilidad regional.