«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

La beatificación de Adolfo Suárez

El recién fallecido presidente del Gobierno español, Adolfo Suárez, siempre se manifestó católico. Puedo entender sin el menor problema que le enterraran junto a a su mujer en el claustro de la catedral de Ávila. Y el funeral que ofreció la Iglesia por su eterno descanso. Aunque ante la muerte todos somos iguales se comprende perfectamente que no todas las exequias sean iguales. Aunque la misa que se aplica por el eterno descanso valga exactamente igual en todos los casos. Su actuación política no se juzga en este Blog. Aunque a mí, personalmente, no me guste nada su Constitución. Pero teniendo en cuenta que no me ha gustado ninguna de las que ha habido en España pues me quedo con mis gustos y España con sus Constituciones.

Pero de ahí a pedir como el pintoresco P. Ángel la canonización de Suárez me parece una muestra más de este cura excéntrico donde los haya, con manifiestos afanes de protagonismo, genial impulsor de ONGs y de peregrinas ideas en no pocas ocasiones. Ésta es una de ellas.

No pensaba hablar de Adolfo Suárez. Cuando falleció encomendé su alma a Dios y no me creí obligado a más. Tuvo un durísimo purgatorio en esta vida, familiar y político, ya el físico creo que fue más doloroso para su familia que para él, y en ese purgatorio se mostró con notable dignidad y dando muestras de creyente.  Todo eso pesará en las altas balanzas de Dios. De las que yo no sé nada, salvo que Él es rico en misericordia, y sería estúpida petulancia por mi parte entrar a opinar sobre elllas.  Y además de estúpida, inútil. Dale, Señor, el descanso eterno y brille para él la luz perpetua.

Pero me estoy extendiendo sobre Adolfo Suárez cuando lo que movió este artículo es el P. Ángel. Todos mis reconocimientos a su labor caritativa. Seguramente no hay nadie en España tan distinguido en sus labores asistenciales publicitadas como él. También es un genio en venderse aunque ello vaya en beneficio de sus empresas benéficas. Las Hermanitas de la Cruz, las de los Ancianos Desamparados, las Siervas de Jesús y de María, las Hijas de Teresa de Calcuta y no pocas más tal vez estén dando más personalmente que el P. Ángel. Aunque sólo Dios se entere. Y sin chorradas como esas a las que el P. Ángel nos tiene tan acostumbrados. Pero no penséis que las mismas son producto de chocheces de los años. Ese cura corta un pelo en el aire. Es listísimo. Y se vende como nadie. Creo que mucho más a él mismo que a Dios. Pero eso es un juicio mío. Posiblemente equivocado. Como tantos.    

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