Al menos tres personas murieron y otras quince fueron secuestradas durante un ataque perpetrado por hombres armados contra una vigilia nocturna celebrada en una iglesia del estado de Kwara, en el oeste de Nigeria, según informó este domingo la Policía local. El asalto se produjo en la zona de Ori-Oke Ajaiye, en las afueras de la aldea de Ikiran, dentro del área administrativa de Ekiti, y se suma a una serie de ataques registrados en los últimos meses contra centros religiosos y comunidades rurales del país africano.
El Comando de Policía de Kwara confirmó el atentado mediante un comunicado difundido por su portavoz, el superintendente Adetoun Ejire Adeyemi, tras la denuncia presentada por el pastor Adebayo Abiodun, responsable de la congregación atacada.
Según el relato facilitado por las autoridades, el grupo armado irrumpió en el lugar de oración mientras se desarrollaba la vigilia nocturna y abrió fuego de manera indiscriminada contra los asistentes. Tres personas fallecieron en el ataque y otras quince fueron obligadas a abandonar el recinto bajo coacción y trasladadas a un destino desconocido.
La Policía indicó que el comisionado estatal, Ojo Adekimi, ordenó el despliegue de una “operación integral, táctica y de inteligencia” destinada a localizar a las víctimas y detener a los responsables. En el operativo participan unidades especializadas y equipos de drones para apoyar las tareas de búsqueda y rastreo en áreas rurales cercanas.
“El comando está plenamente comprometido a garantizar el rescate de todas las víctimas y la detención de los responsables de este atroz acto”, señaló Adekimi en el comunicado oficial difundido este domingo.
El ataque representa el episodio más reciente de violencia armada contra centros de culto en el estado de Kwara, una región que en los últimos años ha registrado diversos secuestros colectivos y acciones atribuidas a bandas criminales. En noviembre de 2025, hombres armados atacaron la Iglesia Apostólica de Cristo en Oke Isegun, también en el área de Ekiti, donde murieron tres fieles y otras 38 personas fueron secuestradas. Las víctimas fueron posteriormente liberadas tras una operación de seguridad.
La escalada de secuestros y asaltos masivos llevó al presidente de Nigeria, Bola Ahmed Tinubu, a declarar en 2025 una “emergencia de seguridad nacional” y ordenar el reclutamiento de 20.000 nuevos agentes policiales. Pese a estas medidas, distintas zonas del centro y noroeste del país continúan expuestas a ataques de grupos armados dedicados al secuestro para exigir rescates, actividades que las autoridades nigerianas califican en ocasiones de terrorismo.