La ofensiva yihadista en el este de la República Democrática del Congo no se detiene. Apenas un día después de que se informara del asesinato de cuatro civiles, las autoridades han confirmado que el balance de víctimas ha ascendido ya a diez cristianos tras nuevos ataques atribuidos a las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), grupo vinculado a Estado Islámico, en la provincia de Kivu Norte, una región de abrumadora mayoría cristiana.
Los ataques se produjeron entre las localidades de Oicha y Mamove, en el eje Batangi-Mbau, una zona especialmente castigada por el repunte de la violencia islamista en los últimos meses. Según explicó el vicealcalde de la comuna de Oicha, Jean-de-Dieu Kibwana, cuatro personas fueron ejecutadas en la localidad de Mayibo, mientras que otras seis fueron asesinadas posteriormente en el mismo sector, elevando el número de muertos confirmados a diez.
Desde la sociedad civil local, la alarma es aún mayor. El presidente de la sociedad civil de Mamove, Kinos Katuo, ha denunciado que al menos 16 personas han sido asesinadas en apenas tres días como consecuencia de una cadena de ataques perpetrados por las ADF. Además de las ejecuciones, los terroristas incendiaron más de 70 viviendas y destruyeron al menos 20 motocicletas, un medio de transporte esencial para la población local.
«La situación es cada vez más complicada, sobre todo porque el objetivo es claramente la población civil», advirtió Katuo, quien reclamó una respuesta inmediata ante el vacío de seguridad que, según denuncia, está siendo aprovechado por los yihadistas para sembrar el terror en aldeas indefensas. «La única solución es que los ejércitos de la RDC y Uganda realicen patrullas diurnas y nocturnas en las zonas que no están bajo control militar», subrayó.
Hasta el momento, las autoridades congoleñas no han emitido un pronunciamiento oficial detallado sobre estos últimos ataques, mientras crece la preocupación por la sistemática persecución de comunidades cristianas en Kivu Norte, una constante en la estrategia de las ADF desde su adhesión formal al yihadismo internacional.
Las Fuerzas Democráticas Aliadas surgieron en la década de 1990 en Uganda y operan desde hace años en el este del Congo, donde han asesinado a miles de civiles. En 2019, el grupo se fracturó tras jurar lealtad al Estado Islámico en África Central (ISCA), intensificando desde entonces una campaña de terror caracterizada por masacres, incendios de aldeas y ataques deliberados contra población civil cristiana.