«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La reducción de presencia militar ha permitido que parte de la población regrese a sus hogares

El Ejército israelí comienza a replegarse de las áreas urbanas de Gaza tras el acuerdo de paz propuesto por Trump

Netanyahu y Trump. Redes sociales

El Ejército israelí ha comenzado este viernes a replegarse hacia la denominada línea amarilla, en cumplimiento del acuerdo de alto el fuego que rige actualmente. La maniobra marca el inicio de una retirada progresiva de las fuerzas que hasta ahora ocupaban buena parte de la Franja de Gaza, y que han abandonado ya la capital y varios núcleos urbanos.

La reducción de presencia militar ha permitido que parte de la población regrese a sus hogares en barrios como Tal al Hawa o Sheikh Radwan, situados en la ciudad de Gaza. Sin embargo, el tránsito entre el sur y el norte del enclave continúa bloqueado. Israel mantiene fuego de artillería disuasorio y patrullas de drones para impedir el desplazamiento de civiles hacia las zonas aún bajo control militar.

Las Fuerzas de Defensa de Israel mantienen posiciones estratégicas en tres corredores clave: el de Netzarim, que divide el enclave a la altura del kibutz Beeri hasta la costa mediterránea; el corredor de Filadelfia, junto a la frontera con Egipto; y el eje de Morag, en el extremo sur de la Franja. Estas áreas siguen siendo consideradas «zonas militares activas», con acceso totalmente restringido a civiles y organizaciones humanitarias.

De acuerdo con estimaciones locales, esta primera fase del repliegue deja en manos del Ejército israelí alrededor del 53% del territorio gazatí, lo que equivale a unos 185 kilómetros cuadrados. Durante los momentos más intensos de la ofensiva, las fuerzas israelíes habían llegado a controlar directa o indirectamente —ya sea mediante ocupación militar o evacuaciones forzadas— más del 80% del enclave.

En paralelo, la Defensa Civil de Gaza ha difundido un comunicado exhortando a los ciudadanos a no acercarse a las áreas que recientemente ocupaban las tropas israelíes, sobre todo las ubicadas en los alrededores de la capital y en las proximidades de la frontera. «Hasta que las autoridades competentes no confirmen oficialmente la retirada total, regresar a esas zonas supone un riesgo real para la vida», advierte la nota.

El organismo de rescate ha insistido en que respetar las restricciones es fundamental tanto para garantizar la seguridad de la población como para permitir el trabajo de los equipos de emergencia que continúan revisando los escombros y retirando restos explosivos. «Desoír las advertencias puede ser mortal», subraya el comunicado.

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