La economía halal —el conjunto de productos y servicios elaborados conforme a la ley islámica— se consolida como uno de los sectores de mayor crecimiento a nivel global, con previsiones que apuntan a un volumen de hasta 3,1 billones de dólares en 2027.
Así se desprende del informe presentado en Rabat por el Islamic Centre for Development of Trade, dependiente de la Organización para la Cooperación Islámica y citado por La Razón, que analiza la evolución del comercio y la inversión en este ámbito dentro de sus Estados miembros.
Lejos de ser un nicho, el mercado halal se ha convertido en un motor económico de primer orden. Sólo el sector agroalimentario —su principal pilar— supera los 1,2 billones de dólares en gasto anual, al que se suman otras áreas en expansión como la cosmética, la industria farmacéutica o el turismo.
Desde el organismo impulsor del informe subrayan que «la economía halal ya no es un segmento marginal, sino una palanca estratégica de desarrollo». El estudio sitúa a Marruecos en una posición intermedia dentro del mundo islámico. Destaca especialmente en turismo halal, donde ocupa posiciones de relevancia global, pero muestra un rendimiento más limitado en sectores industriales y de exportación.
En ámbitos como el farmacéutico o el agroalimentario, el país mantiene posiciones medias dentro de la clasificación de la OIC, mientras que en inversión se encuentra por detrás de economías más dinámicas como Indonesia o Emiratos Árabes Unidos.
El informe también pone de relieve una paradoja: pese al crecimiento del sector, los países de la OIC siguen siendo importadores netos de productos halal, con un déficit comercial significativo. Esta dependencia se observa especialmente en productos básicos como carne y cereales, lo que evidencia la necesidad de fortalecer la producción interna y mejorar la competitividad.
Entre los principales retos, el estudio señala la necesidad de avanzar en la digitalización del comercio —la llamada «tradetech»— y en la armonización de estándares halal entre países, con el objetivo de facilitar el intercambio y atraer inversión.
Además, sectores como el farmacéutico y el cosmético presentan un alto potencial de crecimiento, aunque requieren mayor inversión en innovación y certificación. El auge de la economía halal refleja no sólo el crecimiento demográfico del mundo musulmán, sino también su creciente peso económico en el comercio internacional.
Con cifras en constante expansión y una proyección global cada vez mayor, este sector se consolida como uno de los grandes vectores económicos del siglo XXI.