«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Conflicto civil en Mali

El ministro de Defensa de Mali fallece junto a tres miembros de su familia tras un ataque terrorista conjunto de Al Qaeda y los secesionistas

Miembros de Al Qaeda.

El ministro de Defensa de Mali, Sadio Camara, falleció en un ataque contra su residencia en la base militar de Kati, en las afueras de Bamako, en una acción atribuida al grupo yihadista JNIM, vinculado a Al Qaeda, según informó este domingo Radio Francia Internacional. Dos fuentes militares y un familiar confirmaron que el dirigente murió junto a tres miembros de su familia a causa de una explosión cuyo origen no ha sido detallado oficialmente.

El ataque se enmarca en una ofensiva coordinada lanzada por insurgentes del norte del país, agrupados bajo el Frente de Liberación del Azawad (FLA), en alianza con JNIM. Esta cooperación reproduce los esquemas operativos de 2012, cuando fuerzas secesionistas y grupos yihadistas lograron controlar amplias zonas del norte maliense, generando una crisis institucional de gran alcance.

El conflicto actual remite a esa etapa, iniciada con la ofensiva del Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA), que proclamó unilateralmente la independencia del territorio septentrional. La posterior irrupción de organizaciones yihadistas alteró el equilibrio interno de la insurgencia, imponiendo un orden basado en la interpretación estricta de la ley islámica y desplazando a los actores secesionistas iniciales.

La intervención militar francesa en 2013 permitió recuperar el control de las principales ciudades del norte, aunque no resolvió las causas estructurales del conflicto. El acuerdo de paz firmado en 2015, que preveía mayor autonomía regional y desarrollo socioeconómico, fue aplicado de manera parcial, lo que contribuyó a la persistencia de tensiones.

Entre 2020 y 2021, dos golpes de Estado llevaron al poder a la actual junta militar. En este contexto, la presencia de contingentes paramilitares rusos ha coincidido con una expansión territorial de grupos yihadistas en diversas regiones del país.

La ofensiva actual incluyó ataques simultáneos contra objetivos estratégicos, entre ellos instalaciones gubernamentales, el aeropuerto de Bamako y varias ciudades del centro. Las autoridades malienses afirmaron haber neutralizado a varios centenares de combatientes, mientras imponían un toque de queda en la capital.

Tanto el FLA como JNIM reivindicaron la operación conjunta.

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