El partido soberanista One Nation, liderado por Pauline Hanson, ha superado al gobernante Partido Laborista en intención de voto primario en Australia, según la primera gran encuesta publicada tras la presentación de los presupuestos federales. El sondeo de Roy Morgan sitúa a One Nation en el 32%, por delante del laborismo del primer ministro Anthony Albanese, que cae al 28,5%.
La encuesta, realizada entre el 13 y el 14 de mayo a más de 2.300 votantes, confirma un vuelco político en Australia después de la polémica por las reformas fiscales incluidas en los presupuestos. La coalición de centroderecha Liberal-Nacional queda relegada al 16,5%, mientras que Los Verdes y otros partidos aparecen empatados con un 11,5% cada uno.
En voto preferencial a dos partidos, la carrera sigue muy ajustada. Roy Morgan sitúa al laborismo con una estrecha ventaja frente a One Nation, 51% frente a 49%, lo que anticipa un escenario de enorme volatilidad electoral si la tendencia se consolida.
El ascenso de One Nation llega después de unos presupuestos que han provocado rechazo por sus cambios en materia de vivienda e inversión. Entre las medidas más controvertidas figuran las restricciones al negative gearing —el mecanismo que permite deducir pérdidas cuando los costes de una vivienda de inversión superan los ingresos por alquiler— y la introducción de un tipo mínimo del 30% sobre las ganancias netas de capital.
El descontento con el Gobierno también se refleja en la valoración de sus principales dirigentes. El 59% de los australianos desaprueba la gestión de Albanese como primer ministro, frente a un 40% que la aprueba. La desaprobación se extiende a ambos sexos, todos los grupos de edad y la mayoría de estados, con Tasmania como única excepción.
El ministro del Tesoro, Jim Chalmers, tampoco sale bien parado: el 57% de los encuestados desaprueba su desempeño, frente al 42,5% que lo aprueba. El dato confirma que el malestar no se limita al liderazgo de Albanese, sino que alcanza al corazón económico del Ejecutivo laborista.
El avance de One Nation se produce en un contexto de creciente preocupación por la inmigración, la vivienda, el coste de vida y el rechazo a los grandes partidos tradicionales. Según el sondeo, entre los votantes de Hanson pesan especialmente el deseo de reducir la inmigración y el hartazgo con el laborismo y la coalición Liberal-Nacional.
La tensión política se había hecho visible también en episodios recientes, como la salida anticipada de Albanese de una celebración del Eid en Sídney, donde fue increpado por parte de los asistentes. El primer ministro y el titular de Interior, Tony Burke, fueron acusados de apoyar un «genocidio» por un sector del público.