
La tecnología china domina el mercado mundial de robots aspiradores, unos dispositivos capaces de recopilar y enviar a servidores externos información detallada sobre el interior de las viviendas. Metros cuadrados, distribución de las habitaciones, ubicación de los muebles, horarios de limpieza, zonas restringidas e incluso imágenes forman parte de los datos que pueden procesar los modelos más avanzados.
Según datos de IDC recogidos por The Objective, los cinco mayores fabricantes del mundo durante los tres primeros trimestres de 2025 fueron compañías chinas: Roborock, Ecovacs, Dreame, Xiaomi y Narwal. En conjunto, comercializaron más de 17 millones de unidades y registraron un crecimiento interanual cercano al 19%.
El avance también resulta evidente en España. La facturación del mercado de robots aspiradores pasó de 8,5 millones de euros en mayo de 2025 a 11,8 millones en mayo de 2026. Durante ese periodo, las unidades vendidas aumentaron de 34.900 a 45.000, según datos de consultoras del sector a los que ha tenido acceso el citado medio.
Dreame ha protagonizado el mayor crecimiento. La marca china elevó su cuota de facturación desde el 11% hasta el 30,5% en apenas un año. Sus ingresos se multiplicaron casi por cuatro, al pasar de 940.300 euros a 3,6 millones.
Este ascenso se ha producido, en buena medida, a costa de otros fabricantes. Xiaomi redujo su cuota del 21% al 11,6%, mientras que la española Cecotec retrocedió del 24,4% al 16%. La estadounidense iRobot resistió mejor la presión y pasó del 22,5% al 20,9%.
Las tres marcas chinas con mayor implantación en España —Dreame, Xiaomi y Roborock— concentran ya el 57,4% de la facturación del sector. Roborock representa por sí sola el 15,3%.
El crecimiento de estos dispositivos plantea, además, interrogantes sobre el destino de la información que recopilan. Los modelos de gama media y alta incorporan sistemas de mapeo láser LiDAR y, cada vez con más frecuencia, cámaras dotadas de reconocimiento de objetos mediante inteligencia artificial.
Cada recorrido permite al aparato elaborar un plano preciso de la vivienda, detectar obstáculos y memorizar las rutas más eficaces. Esa información, junto con los horarios establecidos por el usuario y las zonas excluidas de la limpieza, suele procesarse y almacenarse en los servidores del fabricante. Algunos modelos también pueden captar imágenes del interior del domicilio.
El usuario autoriza esta transferencia al aceptar las condiciones de la aplicación móvil durante la configuración del aparato. Se trata de una práctica que no se limita a las empresas chinas, sino que forma parte del funcionamiento habitual de numerosos fabricantes de dispositivos domésticos conectados.
Para comercializar sus productos en España, las compañías deben cumplir el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea. Esta normativa impone medidas como el cifrado de la información y obliga a las empresas a ofrecer garantías sobre su tratamiento. En muchos casos, los fabricantes recurren a infraestructuras de almacenamiento situadas dentro del territorio comunitario.
El cumplimiento formal de la normativa, sin embargo, no elimina todos los riesgos. En los últimos años se han descubierto vulnerabilidades de seguridad en modelos con cámara de varios fabricantes chinos. Estos fallos han alimentado el debate sobre el control real que conserva el propietario una vez que los datos abandonan su red doméstica y llegan a los servidores de la compañía.
China no sólo ha conquistado así un mercado en plena expansión. Sus fabricantes también gestionan una cantidad creciente de información sobre el interior y los hábitos de millones de hogares, mientras el sector mantiene amplias perspectivas de crecimiento durante los próximos años.