Marruecos está ejecutando una campaña masiva para eliminar a los perros callejeros de sus calles antes de la Copa Africana de Naciones y del Mundial de 2030, que coorganiza con España y Portugal. Activistas y organizaciones internacionales denuncian que el Gobierno está ordenando disparar, envenenar y recoger los cuerpos de miles de animales como parte de un plan de «limpieza» previo a los grandes eventos deportivos, mientras la FIFA ignora las pruebas de esta matanza sistemática.
La Coalición Internacional para el Bienestar y la Protección Animal (IAWPC) ha reunido centenares de pruebas de matanzas de perros en todo el territorio marroquí. En vídeos, se puede ver animales tiroteados, envenenados o quemados vivos. Su portavoz asegura que «la violencia se ha intensificado desde que Marruecos fue elegido coanfitrión del Mundial» y acusa al Gobierno de Rabat de mantener «una política de exterminio encubierta bajo supuestos programas de bienestar animal».
El testimonio de Latifa, una madre marroquí de Uchda, pone rostro al horror cotidiano. Su hija de 14 años vio el cuerpo de una perra local acribillada a balazos, con sus cachorros agonizando junto a ella. «Era una perra tranquila que vivía en nuestra calle. Mi hija la vio llena de agujeros de bala. Esa violencia te marca», ha explicado la mujer a The Telegraph.
El Gobierno marroquí niega estar detrás de estas ejecuciones y asegura haber invertido más de 20 millones de dólares en un programa de captura, esterilización, vacunación y suelta (CERS). Sin embargo, la IAWPC sostiene que ese plan no se aplica y que incluso los perros identificados como vacunados aparecen muertos en las calles, envenenados o tiroteados. Según los activistas, las matanzas se concentran en las zonas donde se construirán los estadios del Mundial.
Una sentencia del Tribunal Administrativo de Rabat ha responsabilizado al Estado marroquí por las muertes, al reconocer que los municipios actúan bajo supervisión del Gobierno central. El fallo confirma que el exterminio no es una práctica aislada, sino una política de Estado destinada a ofrecer una imagen artificial de limpieza y orden antes de los eventos deportivos.
La FIFA, por su parte, ha sido acusada de guardar silencio pese a las denuncias. En su informe de evaluación para la Copa Mundial de 2030, el organismo destacó el “compromiso” de Marruecos con la protección animal. Sin embargo, entidades como PETA y FairSquare sostienen que la federación internacional ha ignorado pruebas documentadas de crueldad. “A la FIFA sólo le interesa la imagen de Marruecos ante los patrocinadores”, denunció Nicholas McGeehan, director de FairSquare.
Mientras Rabat presume de modernización y progreso, las imágenes de perros asesinados recorren las redes sociales y alimentan la indignación internacional. En las últimas semanas, manifestantes han salido a las calles de varias ciudades marroquíes con lemas como “No al Mundial, la salud es lo primero” y “Queremos hospitales, no estadios”.